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December 16, 2021 By Admin Leave a Comment

Nunca supe que una bikini podría ocultar tanto

¿Sabes qué es lo curioso sobre vestir modestamente? Que es lo más difícil de empezar, pero luego es imposible detenerse.

Mi trayecto con la modestia sucedió en etapas, incitada por preguntas que me hacía continuamente. Estas preguntas venían de una batalla interna entre querer estar en forma y ser vista como atractiva por fuera, y querer encontrar el amor y ser vista por quien soy en mi interior.

Un momento clave en este trayecto ocurrió mientras estaba al borde de una  piscina tomando sol con mi nueva bikini. Empecé a contemplar la escena en la que estaba inmersa. Mujeres de todos los talles estaban caminando o recostadas como yo en bikinis. Me di cuenta de que algunas mujeres cubrían sus panzas con los brazos, una inseguridad con la que me identifiqué a pesar de mi estado atlético. Otras mujeres jóvenes desfilaban confiadamente por el borde de la piscina como si estuvieran en una autopista. Era fácil rastrear las miradas de los varones que pasaban cerca de ellas.

Ya sea que las mujeres caminasen confiadamente o con inseguridades, o en algún estado intermedio, hubo una cosa que me impactó de cada una de ellas. Ni una sola vez, durante mis observaciones de ese día, me hice las siguientes preguntas: “¿qué acontecerá en su corazón hoy?” o “¿cómo será su personalidad?” o “¿cuáles serán sus sueños a cumplir algún día?”. Ni una sola vez. Todos mis pensamientos habían recaído en sus trajes de baño o sus cuerpos. Como mujer, eso puede significar que me estaría preguntando dónde consiguió ese traje de baño o comparando mi cuerpo con el suyo, ¡pero imagina lo que eso sería para un hombre! Es difícil desviar la mirada de una mujer que apenas está vestida y buscar la belleza de su corazón cuando es la belleza de su cuerpo lo que está mostrando, o hasta sea eso detrás de lo cual oculte la belleza del corazón.

Así que ahí estaba yo, dándome cuenta de todo esto mientras seguía recostada vistiendo una bikini. Sabía que si atraía la mirada de un hombre, que generalmente pensaba que eso era lo que quería, no sería por ninguna otra razón más que por mi cuerpo. Es decir, ¿cómo podría? Él no me conocería. Algo sobre eso me dejó con un sentimiento de vacío. Hasta en relación con otras mujeres, noté que la ausencia de vestimenta nos deja vulnerables de comparaciones dolorosas entre cada uno en un mundo centrado en los aspectos.

A medida que ojeaba la piscina, mi mirada se detuvo en una joven mujer muy hermosa vistiendo un traje de baño de cuerpo entero. Se destacaba de entre las demás debido a la rareza de su vestimenta. Ella estaba con un niño y su esposo se reía a su lado mientras hablaban.

Quedé perpleja. Por algún motivo, fue en esa familia que descubrí una verdad fundamental sobre la modestia que no estaba logrando alcanzar:

No te ocultas porque crees que eres fea, sino que te ocultas porque sabes que eres hermosa.

Durante tanto tiempo había creído que un traje de baño de cuerpo entero o tankini le decía al mundo que pensaba que mi cuerpo era feo y que necesitaba ocultarlo. Por lo que me alejé de ellos a toda costa para evitar ese juicio.

Sin embargo, la modestia no se trata de esconder fallas, se trata de encubrir la belleza. Al encubrir su belleza, esta joven madre me permitió destacar otras cualidades de ella, su sonrisa, su familia adorable, su corazón de madre… ¡y todo esto a la distancia!

La modestia encubre la belleza física en un mundo obsesionado con ella, en orden a revelar la belleza interior que suele ser ignorada. Protege de la lujuria, comparaciones dolorosas e inseguridad, a la vez que aumenta la confianza y la capacidad de amarse a uno mismo y a otros al reconocer el valor de cada uno sin necesidad de la afirmación de cada persona que te mire.

Para mí, las bikinis fueron el comienzo. Es arduo volver atrás una vez que has descubierto la libertad que la modestia trae consigo.

Donde sea que estés en tu propio camino, pregúntate esto: ¿Qué belleza le estoy revelando al mundo, y me lleva hacia el amor que mi corazón tanto anhela? ¡Pero ten cuidado! Podrías estar por comenzar un camino sin retorno.

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kaylinKaylin Koslosky is finishing up her final year at Colorado State University, where she is pursuing her love for science and secondary education. She is a member of Chi Omega, a FOCUS student missionary, and a Bible study and retreat leader for RamCatholic. She loves hiking and being outdoors, and is passionate about sharing the beauty of Christ and this world with others. She is currently working to publish her first book with her best friend Megan Finegan as a way of spreading a much-needed message of love to her female peers.

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November 15, 2021 By Admin Leave a Comment

Libremente y con pleno consentimiento

Cuando era niña, me encantaban los viejos cuentos de capa y espada de aventuras y romances como Robin Hood, El Zorro, La Flecha Negra… Viendo La Flecha Negra me enteré de lo que era una anulación. Cuando el malvado señor trató de forzar a la heroína rica a casarse con él secuestrando a sus parientes, ¡parecía el peor destino del mundo! Mi madre me explicó que no habría sido un matrimonio válido porque ella no lo habría hecho por su libre voluntad.

La Iglesia requiere que las personas contraigan matrimonio “libremente y con pleno consentimiento”.

Esas simples palabras “libremente y con pleno consentimiento” tienen un significado mucho más profundo que una boda forzada. El matrimonio es (entre otras cosas) una relación sexual y emocional. Para entregarse de verdad sexual y emocionalmente, uno debe ser sexual y emocionalmente libre. De lo contrario, en lugar de entregarse va a terminar tomando y usando las personas en lugar de amarlas. Aunque no hay muchos señores malvados hoy en día, existen dos enemigos, desafortunadamente comunes, de la libertad sexual y emocional de una persona: la lujuria y el miedo.

Es muy cierto que si no puedes decir que no, tu sí está incompleto.

Si no puedes negarte el placer sexual, la lujuria nublará tu entendimiento cuando encuentres a un posible cónyuge y te casarás con el placer en lugar de la persona. Si te aterroriza estar solo, el miedo hará que te aferres a cualquier esperanza razonable que se te presente, y te casarás con la relación en lugar de con la persona. Dado que no puedes decir “no”, no tienes la libertad de dar tu pleno consentimiento.

Para ser libre no es necesario estar libre de la tentación. Tal vez tienes problemas con los pensamientos o tienes momentos de pánico. Para que seas libre, esos sentimientos no deben controlarte. Sí, deberías tener deseos sexuales fuertes y saludables, y sí, serás tentado/a. Pero también necesitas la libertad y la humildad para poder huir de las ocasiones próximas de pecado y evitar el comportamiento ilícito. Deberías tener la salud emocional para formar vínculos profundos que podrían romper tu corazón. Pero también necesitas la libertad y la confianza para poder alejarte de una relación que no sea adecuada y aceptar vivir una vida de soltero con Dios.

Antes de casarte con alguien, tienes que asegurarte de estar enamorado/a de esta persona única e individual, y no del placer o de la relación en sí misma. Cuando verdaderamente amas a una persona, para construir una relación sana necesitas la libertad de entregarte por completo. Por lo tanto, necesitas ser capaz de negarte el placer sexual o la seguridad de una relación. Si te esfuerzas sinceramente por Cristo, conseguirás confiar en que Él te dará la fuerza y el consuelo que te permitirán controlar la lujuria. Si realmente buscas la voluntad de Dios, aprenderás a confiar en Él, y el miedo perderá su dominio. En tres años, no querrías mirar a tu cónyuge y pensar: “¿Qué estaba pensando? No somos mejores amigos. No tenemos una relación sana. ¿Por qué no esperé?”

La lujuria o el miedo te han herido lo SUFICIENTE. No seas impaciente dándoles la oportunidad de influir en tu decisión o de destruir la relación que podría herirte o bendecirte por el resto de su vida.

Si estás saliendo con alguien adicto a la lujuria o dominado por el miedo, da un paso atrás. Dile a tu amigo o amiga que te preocupa que eso te podría impedir tener una relación sana. Quizás esta persona es “la indicada”, pero puedes hacer una pausa mientras se concentra primero en mejorar su relación con Dios. Si no lo hace, no puedes seguir adelante.

Quizás tu pareja te llame duro/a, moralista, y te diga que seas más comprensivo/a porque él/ella “no puede resistirlo”. No es que debas pretender de ser Dios, o juzgar la culpabilidad personal de nadie, pero si la pobre persona realmente “no puede resistirlo”, ¡ese es exactamente el problema! Porque eso significa que la persona no es libre. No puedes esperar que alguien contraiga matrimonio cuando no está libre.

Pide a Dios su guía, confía en tu instinto y nunca avances en una relación si no podéis hacerlo ambos con pureza y paz. Eso va a doler, pero recuerda estas palabras que un hombre dijo a una mujer que había roto con él muchos años antes: “¡Gracias a Dios que eras una chica tan sensata!”

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Sarah Karlyn Larue is a 26-year-old author of eight books, who loves her Faith and loves writing and is happiest when putting them together. Her latest series, That They Might Have Love,  is for all Catholic young women who want to seek God first in their love lives and find greater love and joy when they are single, dating, and married.

 

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

Cohabitar: ¿Deberías?

La Iglesia Católica está tan atrás en el tiempo. ¿Qué puede saber? Las cosas han cambiado. Todos viven juntos ahora. No es la gran cosa.

Pero, resulta que, hay estudios completamente seculares que confirman lo que la Iglesia ha estado diciendo desde hace rato: la cohabitación es mala para tu relación.

El Proyecto Nacional de Matrimonio (no afiliado a la Iglesia) llevó adelante un minucioso estudio sobre la cohabitación y concluyó: “No se ha encontrado ninguna contribución positiva de la cohabitación al matrimonio”.

Si crees que es buena idea poner a prueba tu potencial futuro matrimonio, lo que parecería contraintuitivo, estarás saboteando tu matrimonio siquiera antes de comenzar.

Las parejas que cohabitan están más propensas a divorciarse. Extraño, ¿no? He aquí lo que sucedería: las parejas que cohabitan generalmente mantienen su mejor conducta, sabiendo que todavía necesitan “ganarse” al otro. Una vez casados, tienden a dejar pasar algunas cosas, haciendo que la otra persona se pregunte qué sucedió. (lo he visto suceder). Al menos un miembro de la pareja espera que su relación se fortalezca con el matrimonio, pero en realidad, acontece lo contrario. El resultado final: “Tú no eres la persona que creí que eras. Quiero el divorcio”.

El otro problema de las parejas que cohabitan, ya sea que se den cuenta o no, es que están practicando la desconfianza. Medio compromiso no es compromiso. Cada miembro de la pareja cohabitante mantiene un pie afuera de la puerta. Esta actitud, consciente o no, puede ser llevada al matrimonio, haciendo que mantener el vínculo permanente del matrimonio se dificulte.

Los cohabitantes usualmente quieren una compañía estable, un alquiler barato, y disponibilidad sexual, haciendo de la cohabitación un acto utilitarista. Esto se suma a una relación que dice “Estoy dispuesto a dejar que me uses, siempre y cuando me permitas seguir usándote”. ¿Esto suena a amor verdadero?

Dormir juntos nubla el juicio de una persona. El sexo hace que te apegues a tu compañero, sea que él/ella sea bueno para ti. Los neuroquímicos del apego, como la oxitocina y la vasopresina producen sentimientos de felicidad cuando se está con la otra persona, ya sea que el otro sea indicado para uno o no. Esa pequeña patadita de felicidad facilita que se inventen excusas y racionalizar las conductas normalmente cuestionables de la otra persona, mientras se ignora la vocecita interior que insta a terminar la relación al instante.

Para las mujeres leyendo esto, odio decirlo, pero están entregándose de un modo especial en un intercambio que no les es favorable. Lamentablemente, el índice de matrimonialidad de una mujer decrece con la edad. Los hombres mayores pueden fácilmente contraer matrimonio con mujeres más jóvenes en nuestra sociedad, por lo que la ruptura de una relación, incluso tardía, no es un gran drama para los hombres pero sí para las mujeres.

Consideren las consecuencias de estar en una relación cohabitante que termina no resultando. Has estado en esa relación durante años, esperando casarte y diciéndote que una vez que te cases, tu futuro estará asegurado. ¿Pero qué si no lo está? Ahora has malgastado los mejores años de tu joven vida adulta; mientras tanto, tus oportunidades con muchachos jóvenes ha disminuido.

Los hombres, por otro lado, tienen un amplio rango de edad con el cual trabajar, y si se les da la oportunidad, optarán por una muchacha más joven y más delgada a una de apariencia más “antigua”. Nuevamente, es un sistema malísimo, pero para los hombres acostumbrados a la cultura de probar-hasta-comprar, si no funciona, simplemente cambian el producto por un modelo más nuevo, mientras que a las mujeres se las suele dejar a un costado.

La moraleja de esta historia es: evita la tentación de hacer lo que todos los demás hacen. La cohabitación sólo gasta tus mejores años. Manten el sexo fuera de la relación en orden a discernir si los sentimientos son reales. Ahorrarás mucho tiempo, así como muchos dolores del corazón a la larga.

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Betsy Kerekes es coautora de 101 Tips for Marrying the Right Person y 101 Tips for a Happier Marriage. Su libro más reciente es Be a Happier Parent or Laugh Trying. Ella puede ser encontrada en su blog, parentingisfunny.wordpress.com o en twitter @BetsyK1.

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

5 cosas que las personas no entienden sobre la castidad

El término “Castidad”, hasta donde puedo decir, es una de las palabras más mal interpretadas en el lenguaje. La gente piensa que es represiva, degradante y antinatural. ¡Pero nada más distante de la realidad!

En realidad, la castidad afirma que el sexo, nuestros cuerpos, y nuestros deseos son tan buenos que son sagrados, y es por eso que merecen ser respetados y reverenciados. La castidad no trata sobre decir “no” o inventar reglas: es un gran SÍ al amor auténtico.

  1. No es abstinencia

La definición de “abstinencia” es “privarse de algo”. Sería como decirte que no pienses en elefantes rosados. ¿Eso en qué te haría pensar? ¡En elefantes rosados!

En lugar de esto, donde la abstinencia te dice qué no hacer, la castidad llena los espacios vacíos y da indicaciones para una vida plena y satisfactoria.

La abstinencia se centra en el “no”. La Castidad es un rotundo “¡Sí!” al amor auténtico y una afirmación radical del valor de nuestra sexualidad.

  1. Es una virtud vitalicia

La gente suele pensar que la castidad es una especie de elemento de un solo uso. No lo es. La castidad es una virtud, el hábito de toda la vida de hacer lo correcto, así como la honestidad, la paciencia, o la amabilidad.

¿Hay una edad en particular en que la gente puede dejar de ser honesta? ¿Cuándo las personas se casan, deberían dejar de ser honestas? ¡No! ¿Por qué? Porque la honestidad, una virtud, es un hábito vitalicio.

Lo mismo es cierto sobre la castidad. Sin importar la edad o la vocación, esta virtud es para todos. Créanme, eso es algo realmente bueno.

  1. Todos están llamados a esto. Punto.

Recuerda, la castidad es una virtud: el hábito de hacer lo correcto con nuestra sexualidad. ¿Tiene sentido casarse y luego repentinamente dejar de hacer lo correcto respecto de nuestros cuerpos, mentes, y corazones? ¡Para nada!

La castidad adopta distintas formas según la vocación. Debajo están los tres estados de vida básicos, todos en el planeta pueden ubicarse en una de las tres categorías:

Soltero:

En este caso, “soltero” significa “no comprometido permanentemente”, así que esto cuenta para las parejas que están saliendo. Puesto que las personas solteras no han realizado un voto perpetuo hacia otras personas con sus palabras (votos matrimoniales), es aún demasiado temprano como para realizar un voto similar con sus cuerpos (intimidad sexual). Entonces, en este estado, la castidad se centra en construir relaciones saludables que tengan el potencial de convertirse en matrimonios sólidos. Esto incluye las citas, crecer cerca de Cristo, conocerse a sí mismos, etc. Por lo tanto, la castidad para las personas solteras sí incluye a la abstinencia, ¡pero es mucho más que eso!

Matrimonios:

Un modo en que las parejas casadas practican la castidad es a través de la intimidad sexual. Síp. Leíste bien. Cuando dos personas han realizado un voto permanente con sus almas en el altar, es tan sólo apropiado que realicen un voto similar con sus cuerpos para que así el compromiso pueda incluir una donación total de sí mismos. Sin embargo, el matrimonio también incluye tiempos de abstinencia por varios motivos (enfermedad, viajes, un cónyuge cansado, planificación familiar natural, etc…) y esos momentos de abstinencia pueden también ser una expresión de amor.

Vida religiosa o Sacerdocio:

Los sacerdotes e individuos religiosos intencionalmente renuncian al matrimonio humano. ¿Por qué? Porque están yendo directamente al matrimonio divino para el que todos fuimos creados. El matrimonio humano es simplemente un reflejo de la máxima unión con la Trinidad para la cual fuimos creados. Por lo tanto, así como varón y mujer se donan a sí mismos al otro, los sacerdotes y los religiosos se donan a sí mismos por Cristo y la Iglesia. En esta vocación, la castidad sí incluye la abstinencia, pero además incluye una profunda, intencional vida espiritual, y auto sacrificio.

  1. No se trata de poner límites a la felicidad

Centralmente, la castidad es sobre perseguir al amor auténtico. El amor (poner el bienestar de otra persona por sobre el propio) puede conllevar arduos sacrificios. Por lo que, naturalmente, la castidad ha de ser un desafío. Mas la intimidad sexual es mucho mejor cuando está fundada en el amor verdadero. El amor verdadero vale la pena y la castidad es el camino hacia él. No ha de sorprender que San Juan Pablo II haya dicho que la castidad es el “camino seguro hacia la felicidad”.

  1. Es sobre la libertad

La mayoría de las personas piensan que la libertad es “hacer lo que uno quiere”. ¿Pero es eso verdad? ¿No pueden acaso nuestros deseos esclavizarnos? Imaginen a una persona que probó la cocaína en una fiesta y ahora no puede dejarla. La cocaína se llevó cualquier libertad existente. Por el contrario, la verdadera libertad es la capacidad de hacer lo que debemos hacer. Al tomar buenas decisiones, mantenemos nuestra capacidad de tomar decisiones. La castidad mantiene nuestra libertad intacta.

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Forest Hempen es una veinteañera energética que actualmente reside en Cincinnati, Ohio. Viaja como una educadora de castidad durante el día y vende ropa para bebés adorables durante la noche. Últimamente, Forest espera ganarse la vida como una conferencista y escritora de Teología del Cuerpo. Es una fanática insuperable del Señor de los Anillos, es una ávida buscadora de objetos perdidos, y semejante a Sherlock. Puedes seguir sus reflexiones en su blog, seguirla más de cerca en Twitter al @foresthempen, o contactarla al forest@pc-west.org.

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

“Violenza sessuale: potrebbe succedere a me”

“Mi creda.  Mi ascolti.  Mi sentirai.  Sono degno”.  Non ascolto spesso i testi di Lady Gaga, ma ultimamente la sua voce mi riecheggia nella mente.  E così ho guardato più e più volte il suo video musicale, che descrive con forza la devastazione dello stupro nel campus.  Ancora e ancora, sento il grido agonizzante: “Finché non ti succede, non sai come mi sento”.

Può essere molto facile ignorare o dimenticare la violenza sessuale e l’aggressione che si verificano quotidianamente nel nostro paese.  Possiamo essere così concentrati sulle nostre vite, problemi, speranze e ideali che possiamo diventare sordi all’agonia che ci circonda.  Possiamo discutere di statistiche o di chi è la colpa, e nel processo, dimenticare che gli altri esseri umani vengono profondamente danneggiati.  Possiamo dire “Oh, non mi succederà mai”, ma può accadere. Alcuni anni fa, avevo un’amica che una notte era da sola, mentre andava a trovare un’altra amica nel campus del suo college.  Si sentiva molto al sicuro, ma la batteria del suo telefono era scarica.  Non è successo niente di male, per fortuna.  Pochi giorni dopo, abbiamo sentito che un’altra donna stava camminando nella stessa zona di notte ed era stata aggredita.  Mentre io e il mio amico continuavamo a parlare, la nostra realizzazione è rimasta nell’aria: avrei potuto essere io.

La violenza e l’aggressione sessuale possono verificarsi ovunque, a uomini o donne, nelle comunità, nei campus universitari grandi o piccoli, persino nelle case.  Ma che si tratti di stupro all’università, abusi in casa o traffico sessuale nella tua città, migliaia di uomini, donne, ragazzi e ragazze vengono violati.  Viviamo in una società permeata di egoismo, uso, lussuria e gratificazione immediata;  viviamo in una società in cui film sessualmente violenti come “Cinquanta sfumature di grigio“ ottengono milioni di dollari.  Viviamo anche in una società in cui molte organizzazioni cercano di sensibilizzare sul tema della violenza sessuale.  Possiamo, e dovremmo, promuovere le linee guida sulla sicurezza di questi gruppi, come “non lasciare mai il tuo drink incustodito”, “fare un piano” o “cercare un aiuto esterno”.  Tuttavia, non possiamo limitarci a elencare semplicemente delle linee guida.  Dobbiamo andare oltre.

Se vogliamo seriamente costruire una cultura della purezza e della castità, dobbiamo ascoltare le grida di coloro che sono stati violentati, sfruttati e abusati.  Lascia che le loro storie e vite ti spingano ad agire in modo compassionevole, in modo che possiamo creare una cultura più edificante, pura e sicura.  Rendi la tua comunità, chiesa o campus consapevole della realtà della violenza sessuale.  Promuovi la castità nella tua vita, sostenendo i confini e la comunicazione nelle tue relazioni.  Tieni gli altri allo standard dell’amore che si dona.  Circondati di amici che la pensano allo stesso modo che ti aiuteranno a lottare per la castità e a combattere la cultura dell’egoismo e dello sfruttamento.  Insieme, portiamo guarigione, compassione, amore e sacrificio nel nostro mondo.

“Mi creda.  Mi ascolti.  Mi sentirai.  Sono degno”.  Non c’è dubbio;  questa richiesta di aiuto è rivolta a tutti noi.  La domanda è: come risponderemo a tutto ciò?

[Per assistenza su come guarire dagli abusi sessuali, fare clic qui e visitare il sito Web Women Made New.]

_________________________

AnneMarie Miller si è laureata in inglese e teologia alla Franciscan University di Steubenville.  AnneMarie ha una passione per la fede cattolica, la castità, San Francesco d’Assisi e giocare a piedi nudi.  Nell’agosto 2013, ha avuto la fortuna di sposare il suo incredibile marito e i due si godono le avventure epiche della giovane vita coniugale nel Midwest.  Quando non si dedica alle faccende domestiche, scrive, legge, lavora o gioca a scacchi, AnneMarie riflette sulla bellezza della vita e su varie osservazioni casuali sul suo blog, Sacrifice of Love (http://marianninja.blogspot.com).

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

La corrosione del corteggiamento: defemminizzazione ed demascolinizzazione

Alcune sere fa, ero rannicchiata sul divano a scorrere Pinterest mentre mia madre guardava le repliche di “The Pacific”, una serie TV che segue le vite dei soldati che hanno combattuto nella seconda guerra mondiale.  In questo episodio, uno dei soldati, vestito in uniforme, si è avvicinato alla casa accanto e ha chiesto un appuntamento al suo interesse amoroso.  Era diretto e totalmente fiducioso nella sua ricerca di lei.  E mi sono ritrovata a lamentarmi: “Vorrei essere nata in quella generazione”.

In questi giorni, viviamo in un’epoca in cui molti uomini non si comportano come uomini e molte donne non si comportano come donne.  In effetti, gli uomini in particolare vengono puniti se si comportano troppo da uomo.  La loro mascolinità è etichettata come “tossica”, qualcosa di cui devono scusarsi.

Non dovrebbe essere necessario per me sottolineare che mi piacerebbe incontrare e sposare un uomo mascolino quando spiego agli altri i miei gusti in fatto di uomini, eppure molto è cambiato nel corso del tempo. Nella mia esperienza, gli uomini purtroppo non sono mascolini, almeno, non come lo erano ai tempi di mio nonno.  Gli uomini non sono più incoraggiati a tenere le porte, aiutare le donne a infilarsi i cappotti, prendere le donne o accompagnarle a casa o camminare all’esterno del marciapiede.  In effetti, sono scoraggiati da queste esibizioni di cavalleria, perché la nostra società ha accettato la menzogna che la cavalleria implica che le donne siano incapaci di prendersi cura di se stesse.  E qui sta la radice da cui è scaturita la demascolinizzazione: le donne non sono più incoraggiate ad essere femminili, perché la vera femminilità è stata ritenuta arcaica e insignificante.

Mi considero una donna indipendente.  Sono nel mondo aziendale da poco più di un anno e sono abituata a uscire con i miei amici o semplicemente da sola con solo un romanzo di Steinbeck per farmi compagnia, perché preferisco sinceramente godermi la compagnia che ho in un certo momento, piuttosto che uscire con qualcuno che non mi interessa semplicemente per il gusto di uscire.

Nonostante la mia vena indipendente, sono la persona più femminile possibile, dai miei ritocchi di manicure bisettimanali al modo in cui piango ogni volta che guardo la versione live action di Beauty and the Beast (ovviamente, i tratti femminili variano tra le donne  ).  Mi aspetto che un uomo mi venga a prendere quando mi chiede di uscire e che venga alla mia porta invece di scrivermi dall’auto quando arriva a casa mia.  Come mai?  Perché questi comportamenti dimostrano rispetto.

Il femminismo è stato grossolanamente distorto per suggerire che una donna deve diventare più simile a un uomo per avere successo, mentre un uomo deve diventare meno mascolino per consentire l'”empowerment” femminile, che comprende tutto, dall’avanzamento nel mondo del lavoro all’assunzione di un  vita innocente.  Alcuni aspetti dell’empowerment femminile potrebbero derivare da obiettivi nobili.  La maggior parte, tuttavia, insinua che una donna ha il diritto di fare ciò che vuole, quando vuole, anche a spese di un’altra persona.

Abbiamo bisogno di ristabilire i ruoli di uomini e donne nella nostra società e nelle nostre relazioni, perché le nostre inclinazioni naturali sono complementari e si prestano ai romanzi più sorprendenti che attualmente sono stati ridotti a qualcosa di cui leggiamo solo nei libri.  Le vere mascolinità e femminilità riconoscono la verità della loro natura complementare e non cercano di sminuire ciò che arriva organicamente al sesso opposto.  Ognuno di noi possiede tendenze uniche che tirano fuori il meglio dall’altro e ognuno ha bisogno di svolgere il proprio ruolo come Dio ha voluto.

Non importa quello che qualcuno vi dice, uomini: tenete le porte.  Andate a prendere le donne a casa e siate puntuali.  Proteggete la donna e proteggete ferocemente la sua virtù.  Donne: lasciatevi coccolare.  Divertiti a sentirvi delicate, amate e ricercate.  Cristo inseguì la sua sposa, la Chiesa, fino alla cavalleria, dove morì per il suo bene.  Egli chiede: “Mogli, sottomettetevi ai vostri mariti come fate al Signore… Mariti, amate le vostre mogli, proprio come Cristo ha amato la chiesa e ha dato se stesso per lei per santificarla” (Efesini 5:22; 5:  25-26).

Riposa nella consapevolezza che questo era l’intento di Dio per uomini e donne dall’inizio dei tempi, e che abbracciando la tua mascolinità o femminilità donata da Dio, stai aderendo al Suo disegno perfetto per la tua storia d’amore.

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Lindsey Todd si è laureata alla West Chester University nel 2016 con un B.A.  in inglese e attualmente lavora come redattrice tecnica per un’azienda Fortune 500.  Nel tempo libero ama scrivere, cantare, giocare con il suo cane, leggere e fare esercizio.  Ama anche l’arte, la moda e le profonde discussioni politiche e teologiche.  Ha una devozione speciale per il Santissimo Sacramento e un amore speciale per San Papa Giovanni Paolo II.  Lindsey è appassionata di condividere la bellezza del puro amore con gli altri, in particolare come scrittrice cattolica e come guida di ritiri per giovani donne.  Attualmente risiede nella contea di Bucks, in Pennsylvania, con la sua famiglia

 

 

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

“Andiamo a vivere insieme”

Non sposerei mai nessuno se prima non avessimo vissuto insieme.

Pensate al primo appuntamento,  al primo ti amo, al l’andare a vivere insieme, alla prima proposta e al matrimonio.  Incrociamo le dita per un matrimonio durevole!  In caso contrario, ripetete il primo passaggio riportato sopra. Sembra che le cose siano un po’ fuori posto al giorno d’oggi… Ci sono molte ragioni per cui i tassi di divorzio sono così alti, ma uno dei fattori sempre più popolari sono le coppie che vivono insieme prima di sposarsi.

Qualche settimana fa io e il mio amico ci siamo trovati in un bar di Jervis Bay, in Australia, a discutere del concetto di convivenza prima del matrimonio con quattro uomini irlandesi.  Uno degli uomini ha menzionato casualmente quanto fosse felice di aver “schivato un proiettile” con la sua ultima ragazza realizzando che non voleva sposarla dopo aver vissuto insieme alcuni mesi.  Il resto del gruppo è stato subito d’accordo con l’eccezione mia e del mio ragazzo che ha provocato subito sguardi scioccati e confusi dai nostri nuovi amici.  Quanto potremmo essere ingenui a pensare di poter sposare qualcuno senza prima vivere con loro?

Questa non è la prima volta che ho avuto questo genere di dibattito né sarà l’ultima, ne sono sicuro.  Ogni volta sembra che vengano sollevati tre argomenti principali.  Quindi diamo un’occhiata a questi 3 punti.

Vivere insieme è il modo migliore per sapere chi è veramente qualcuno prima di sposarsi.  Altrimenti, non sai cosa otterrai.

In realtà, questo è lo scopo degli appuntamenti.  Quando esci seriamente con qualcuno, impari se le tue personalità, convinzioni e morali sono in linea o meno.  Trascorri più tempo possibile insieme imparando ciò che rende l’altra persona così com’è e creando un legame d’amore.  Dopo esservi visti in molti contesti diversi, alla fine decidi se questo è qualcuno con cui potresti passare il resto della tua vita e fai quella scelta.  Amare qualcuno è una scelta che fai ogni giorno.  Quando andate a vivere insieme dopo il matrimonio, continuate a fare quella scelta e imparate a convivere.  Le tue convinzioni principali e i tuoi stili di vita corrispondono già, quindi ora è il momento di imparare come combinare le tue vite nel modo più completo possibile e scoprire come sopportare, e persino arrivare ad apprezzare, le stranezze dell’altro.

Vivere insieme è il modo migliore per sapere se i tuoi stili di vita sono compatibili.

Il matrimonio è un impegno per tutta la vita: scopri come vivere insieme.  Questo fa parte della divertente sfida di essere sposi novelli.  Ti rendi conto che una persona carica la lavastoviglie completamente sbagliata e l’altra non si ricorda mai di rimettere il tappo sul dentifricio dopo averlo usato.  Potrebbe essere fastidioso lavorare sulle differenze, ma alla fine trovi un equilibrio.  Sono queste piccole opportunità di compromesso che ti aiutano a crescere e ad imparare ad amare meglio, in modo più disinteressato.

Vivere insieme dimostra che sei impegnato nella relazione e porta a un matrimonio più forte.

Vivere insieme prima del matrimonio offre l’opportunità di “giocare in casa”.  Combinare mobili, orari e forse finanze.  Dormire nello stesso letto e condividere il tuo tempo insieme.  Avrai tutti i vantaggi di essere sposato con l’ulteriore vantaggio di poter uscire dalla porta, senza alcun vincolo, se scopri che non ti piace qualcosa dell’altra persona.  La convivenza elimina l’impegno dalla relazione perché se trovi qualcosa nel loro stile di vita che non ti piace, puoi semplicemente porre fine alle cose. Questi “matrimoni di prova” possono portare a sposarsi con quella mentalità “di prova” ancora intatta, mantenendo il divorzio nella tua tasca posteriore, pronto per ogni evenienza.

Secondo recenti studi, oltre il 70% delle coppie negli Stati Uniti convive prima del matrimonio.  Molti studi hanno scoperto che la convivenza prima del matrimonio aumenta le possibilità di divorzio, porta a una minore soddisfazione e scarsa comunicazione nel matrimonio e aumenta i livelli di violenza domestica (Psychology Today).  Mentre la nostra società pensa che stiamo rafforzando il matrimonio conoscendo meglio i nostri partner prima di impegnarci attraverso la convivenza prematrimoniale, stiamo invece creando matrimoni più deboli e meno soddisfatti.

La risposta al motivo per cui non vivrò con qualcuno prima del matrimonio è davvero molto semplice: voglio un matrimonio che duri.  Non vedo l’ora di provare l’emozione di tornare a casa con mio marito per la prima volta dopo il nostro matrimonio e di capire come vivere insieme.  So che probabilmente mi farà impazzire quando lasci era’ gli asciugamani e vestiti bagnati sul pavimento e lo infastidirò costantemente quando lo seguirò  per casa ripulendo ciò che gli ho chiesto di pulire.  Ma alla fine il matrimonio non riguarda queste cose banali, si tratta di scegliere intenzionalmente ogni giorno di amare la persona a cui hai dedicato la tua vita, comprese tutte le stranezze.

(Pubblicato originariamente su: restoreyourcrown.com)

___________________________

Megan Finegan si è laureata al Benedictine College con una doppia specializzazione in Psicologia e Criminologia e una minore in Sociologia.  Megan, attualmente, risiede nel suo posto preferito al mondo, il Colorado, e si gode la sua carriera come assistente legale.  Ama viaggiare per il mondo ed esplorare nuove città e trovare gioia nei semplici piaceri della vita.  Megan è co-autrice di Daughter of the King: Wait, Where’s My Crown?! e co-fondatrice di www.restoryourcrown.com con la sua migliore amica, Kaylin Koslosky.

 

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

La importancia de una afectividad pura

Algunos años atrás, el Dr. Jordan B. Peterson fue el centro de atención, y por lo tanto, muchos conceptos claves relacionados a la sana masculinidad salieron a la luz. Me ayudó a darme cuenta que necesitaba enfocarme en transformar mi propia vida para bien, y si bien aún tengo que seguir creciendo, no he mirado atrás.

Una idea que él trae es que los hombres no deben tratar de ser “agradables”, mas deberían tratar de ser peligrosos, con auto-señorío. Veo esta propuesta de promulgar el auto-dominio como un fundamento para los católicos que intentan crecer en la virtud, lo que incluye tratar de poner en práctica la virtud de la castidad.

Auto-control y contacto físico

El auto-control incluye la temática del contacto físico, y por ende, también las expresiones de intimidad para con otros, incluyendo nuestros intereses románticos. Hoy en día, con las personas deseando contacto (y por lo tanto, deseando contacto sagrado), nos conviene tener conversaciones sobre el grado en que el viaje de una pareja hacia la intimidad sagrada debería incluir un contacto físico sano, santo, por supuesto entregado de modo que refleje auto-dominio y auto-donación amorosa hacia el otro.

Consideración

Las formas de afecto que son propias del matrimonio, claramente, han de esperar hasta el matrimonio. Así mismo, si alguien piensa que algún contacto físico los embarcaría en una descendiente hacia el “demasiado lejos”, entonces hacen bien en evitarlo, así como a la ocasión de pecado; sin embargo, necesitan trabajar en eso internamente, en lugar de huir constantemente de ella.

Un reflejo del miedo al Contacto Físico

Un hombre católico al que conocí me compartió algunos pensamientos provechosos (y desafiantes) al respecto, y espero todos los hombres y mujeres consideren sus palabras, o al menos, recen con ellas.

Él escribió:

“Recientemente leí un comentario en internet de parte de un “hombre” que afirmaba que no debería haber contacto físico alguno sino hasta el matrimonio. Me pareció que eso era patético, tibio, inmaduro y con fundamento en el miedo. Si un hombre le tiene miedo al contacto físico, especialmente de iniciar el contacto físico, entonces todavía no es el hombre que necesita ser, para entrar sanamente en una relación. Lo que es más, si un hombre teme que el contacto afectuoso sea una ocasión de pecado, entonces debemos rezar para que él llegue a ver esto como un tipo de enfermedad espiritual que necesita ser sanada… Entonces, ¿a qué le tendría él miedo? Él le teme a su propio poder, a su salvajismo, y posiblemente a la idea de ser rechazado por sus expresiones, como hasta ahora. Un hombre débil, o un hombre que aún podría seguir abundantemente herido, teme aventurarse en la espesura de volverse vulnerable siendo responsable de sí mismo y de otros de un modo relacional. Sin embargo, la masculinidad, en su estado natural, anhela ese salvajismo, y un hombre que reprime este salvajismo, reprime su verdadera masculinidad… El hecho es que los hombres deberían ser apasionados y deberían ser capaces de experimentar un ardiente deseo de compartir el don, que se regocijan en sus esposas, quizá manifestado al “tomarlas” (con su consentimiento, claro). Aún más, un hombre debería estar cómodo residiendo en esa pasión sagrada y auto-donante mientras se dona a sí mismo en ella, en oposición con tratar de meramente reprimir/enterrar (huir de) esos deseos bajo falsas fachadas de piedad. Esto es, él debería canalizar su pasión, y refinarla con auto-sacrificio por el bien de otros y el bien del Reino. Esta no es una manifestación de un mero control de comportamientos, sino una verdadera manifestación de la práctica de la virtud, y es por medio del esfuerzo para crecer en virtud que el corazón es gradualmente transformado. La virtud, que es acrecentada a través del trabajo duro, es la razón por la que un hombre trata a su mujer con dignidad, no debido a su castrada tibieza que lo mantiene temeroso de la responsabilidad. Como se dijo en la Consagración a San José de Fr. Calloway, el joven San José pudo vivir castamente porque trabajó duro por esa virtud. Fue un sacrificio para él la renuncia de los placeres del sexo debido a su salvajismo y la pasión que todavía había en él. Él no era lo que quedaba de un hombre viejo sin vigor, y nosotros tampoco deberíamos serlo.”

Preguntas para reflexionar

Habiendo dicho eso, ¿cómo sería la manifestación de auto-dominio, la iniciación del contacto físico sagrado, y la preparación para una vida amorosa casta, íntima, apasionada y de auto-sacrificio con tu futura esposa?

____________________

Hudson Byblow es un conferencista católico, autor, y consultor que vive en el Medio Oeste donde tiene una carrera en educación. Se ha presentado en conferencias Nacionales e Internacionales en los Estados Unidos y en Canadá y también para el clero, escuelas y parroquias. Además, Hudson asiste como consultor de varias agencias católicas, conferencistas y educadores. Su página web es www.hudsonbyblow.com y puede ser contactado enviando un mail a info@hudsonbyblow.com

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

Te amo – PERO NO ME TOQUES

¿Esto les resulta familiar?:

“El sexo es malo y sucio y enfada a Dios si lo tienes antes de casarte. Debes practicar el autodominio al evitar pensar en sexo, para no enojar a Dios y romper sus mandamientos en la Biblia. El sexo sólo debería ser experimentado durante el matrimonio, en cuyo caso, la pareja de cónyuges podrán tenerlo tantas veces como prefieran.”

Esto, por supuesto, NO ES la enseñanza católica, sin embargo, ésa puede ser la perspectiva desde afuera de cómo un cristiano entiende al sexo. Lo que me perturba, es cuando veo a buenos cristianos llevar este entendimiento hacia su sexualidad. Lo veo, cuando ocasionalmente, las parejas practican la abstinencia en su relación dejando de lado a la castidad.

La castidad es la virtud que te permite expresar tu sexualidad acorde a los designios de Dios. Es lo que permite que la persona humana exprese su sexualidad como un acto de amor en lugar de usar a la persona como un medio para alcanzar un fin. La abstinencia es simplemente decir no, o abstenerse, del sexo. La abstinencia es una parte necesaria de la castidad, pero no debería ser practicada aparte de la castidad.

Pueden surgir problemas dentro de una relación o de una persona, cuando el apetito sexual es tratado como algo inherentemente malo y terrible, en lugar de algo que debe ser templado por el bien del amor. Te daré algunos ejemplos de personas que pienso llevan la abstinencia demasiado lejos:

  • Recientemente escuché la historia de un chico y una chica de 17 años que estaban saliendo. Se metieron en problemas porque habían cruzado “la segunda base”. ¿Qué habían hecho? El chico había pasado su brazo por sobre el hombro de la chica.
  • Tengo una amiga quien recientemente habló en una conferencia donde alguien se le había acercado y le había preguntado porqué hablaría de castidad mientras también lideraba hombres hacia el pecado debido a la forma en que estaba vestida. ¿Qué partes del cuerpo estaban expuestos? Los codos.
  • Recientemente vi un video donde una pareja comprometida afirmaba que no habían expresado ninguna intimidad física más que algún abrazo.
  • Recientemente escuché a una joven mujer contándome cómo estaba luchando con la castidad y que ella no podía controlar sus pensamientos. Ella dijo “sólo necesito llegar al punto donde nunca piense en sexo”.

Me es imposible juzgar los corazones e intenciones de estas personas y sus relaciones. Pero, cuando oigo historias como estas, mi primer pensamiento es que estas personas no tienen un sano entendimiento del plan de Dios para su sexualidad, y están intentando reprimir sus apetitos sexuales más que vivirlos acorde al plan de Dios.

No me malinterpreten; es recomendable y alentador encontrar parejas e individuos que luchen por la virtud de la castidad. Para la pareja casta, la relación necesita límites y esos límites necesitan ser acordados por ambas partes de la relación. La razón para establecer límites físicos en una relación casta es porque es un acto de amor. La razón para vestir modestamente es para que quien te vea, vea a una persona y no partes de un cuerpo. También es cierto que al establecer límites o vestir modestamente, es preferible ser demasiado conservador. Pero hay una gran diferencia entre decir “no” al sexo y decir “sí” al amor.

Mientras hacía mis estudios de licenciatura en teología, alguien le preguntó a mi profesor de matrimonio qué opinaba sobre las parejas que reservaban el beso para el matrimonio. Él respondió: “No hay nada malo con reservar el beso hasta el matrimonio si la intención tiene las razones correctas. Pero hay algo muy erróneo con tener una actitud hacia tu pareja de ‘te amo, ¡PERO NO ME TOQUES!’. ” Su punto era muy claro; la castidad debería ser practicada como un acto de amor. Cuando se practica, trae libertad y bendición en la vida de la persona.

___________________________

Everett Fritz trabaja en Catholic Youth Ministry y disfruta hablando sobre castidad, apostolado, y evangelización juvenil, es el Content Development Coordinator de YDisciple en el Augustine Institute y tiene una maestría en Teología Pastoral con especialización en Catequesis y Evangelización del Augustine Institute. También posee una licenciatura en Teología de la Franciscan University de Steubenville. Everett reside en Denver con su esposa Katrina y sus tres hijos. Puedes contactarlo al Facebook: https://www.facebook.com/catholiceverettfritz o en Twitter: @Efritzfritz1 y http://everettfritz.com/

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

“Se ami qualcuno, lascialo andare”

Ricordo di aver letto una citazione nella mia prima adolescenza che mi ha commosso allora e risuona ancora oggi in me: “Se ami qualcuno, lascialo andare.  Se tornano, sono sempre stati tuoi.  Se non lo fanno, non lo sono mai stati”.

Non so quanta verità si applichi a questo detto, ma nella mia vita ho sperimentato la difficile decisione di lasciar andare l’unica persona che abbia mai amato romanticamente, e rimane fino ad oggi la decisione più difficile  che abbia mai preso.  Tuttavia, sapevo che era necessario in quel momento, e non mi sono mai pentita di quella decisione, perché so di averlo lasciato andare proprio per il motivo per cui lo amavo davvero.  Per tutta la durata della nostra relazione di 6 anni, non siamo mai stati del tutto casti, e alla fine ho raggiunto un punto in cui sapevo che dovevo scegliere tra amare pienamente Dio, il mio ragazzo oppure me stessa e puntare tutto su un certo tipo di relazione.

La nostra società vede l’amore attraverso una lente molto diversa da quella che ho appena descritto.  Ci viene detto che per amare qualcuno in modo romantico, dobbiamo dargli tutto di no, persino fisicamente, prima del matrimonio.  È la norma dormire insieme e andare a vivere insieme prima di impegnarsi per tutta la vita con quella persona davanti a Dio.  È normale concentrarsi sull’impeto dei sentimenti che generalmente accompagna l’essere “innamorati”, piuttosto che sulla persona verso cui sono diretti quei sentimenti.  In breve, l’amore è diventato una mentalità “centrata tutta su noi stessi”, concentrandosi sull'”io” piuttosto che sul “te”.  La domanda diventa: “Cosa posso ottenere da questa persona/rapporto?”  Piuttosto che “Cosa posso dare a questa persona/questa relazione?”

La castità ci è richiesta dal nostro Creatore per una buona ragione: è l’unico modo in cui possiamo anche cominciare ad amare perfettamente un’altra persona.  Quando la castità diventa uno stile di vita per quelli di noi in attesa del matrimonio, non solo siamo liberi di amare gli altri in base a chi sono veramente, ma siamo liberi di amare Dio e noi stessi nel modo in cui siamo chiamati a essere .  L’amore richiede che mettiamo il bene dell’altra persona prima dei nostri bisogni e desideri, e quel tipo di altruismo può essere raggiunto solo attraverso relazioni pure.  La castità è il modo più sicuro per valutare se esiste il vero amore in una relazione.

Ci sono molte giovani coppie oggi che vivono in uno stato permanente di rottura perché si sentono intrappolate dalla stessa persona a cui hanno dato tutto, nonostante il fatto che possano essere sbagliate l’una per l’altra. Ed è assolutamente terrificante considerare di porre fine a una relazione dopo aver investito così tanto sia fisicamente che emotivamente.  In effetti, porre fine a una relazione sessualmente attiva può sembrare molto simile al divorzio, a seconda che la coppia abbia vissuto insieme o quanto tempo abbiano trascorso insieme.  Tuttavia, il dolore che potrebbe derivare dal porre fine alle cose con la persona sbagliata alla fine ti libererà verso una vita di completezza e amore autentico se scegli di perseguire la castità in futuro.  Dio è maestro nel prendere il nostro dolore e usarlo per uno scopo bello, anche se all’inizio lo scopo non è chiaro.

Amo ancora il mio ex ragazzo, anche se ci siamo lasciati più di un anno fa.  In effetti, arriverei al punto di dire che lo amo di più e meglio, ora perché ho preso la difficile decisione di amarlo nel modo in cui Dio ha chiesto che lo amassi, e alla fine l’ho realizzato lasciandolo andare.  Non ho mai smesso di tifare per lui da bordo campo attraverso la preghiera e gli auguri inespressi.  Amare qualcuno a volte potrebbe significare che devi amarlo a distanza, anche se è una delle decisioni più difficili che tu abbia mai preso.

Se ami qualcuno, lo ami veramente, e nel tuo cuore sai che Dio ti sta chiamando a un amore più perfetto, allora lascialo andare.  Dio sarà lì per prenderti quando lo farai.  E se glielo permetti, ti aprirà le porte più belle attraverso il tuo semplice “sì” ai suoi piani per la tua vita.

_____________________

Lindsey Todd si è laureata alla West Chester University nel 2016 con un B.A.  in inglese e attualmente lavora come scrittrice tecnica per Mars, Inc. Nel suo tempo libero, le piace scrivere in modo creativo, cantare, giocare con il suo cane, leggere e fare esercizio.  Ama anche l’arte, la moda e le profonde discussioni politiche e teologiche.  Lindsey ha una devozione speciale per il Santissimo Sacramento e un amore speciale per San Papa Giovanni Paolo II.  Lindsey è appassionata di condividere la bellezza del puro amore con gli altri, in particolare come scrittrice cattolica e come guida di ritiri per giovani donne.  Attualmente risiede nella contea di Bucks, in Pennsylvania, con la sua famiglia

 

 

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

Al hombre que no dormirá conmigo

Era un hábito que comenzó cuando los dos nos acurrucamos en mi cama extra grande de la universidad.

Estábamos enamorados desde la secundaria. Hasta mis frazadas y almohadones eran verdes y azules: en homenaje a los colores de nuestra escuela. Nos desperezaríamos y bostezaríamos juntos. Y había algo sobre tenerlo ahí, al alcance de la mano, en medio de nuestra relación a largo plazo.

Nuestras vidas no estaban conectadas simplemente por líneas telefónicas y llamadas por teléfono sigilosas a mitad de la noche que hacían eco en los pasillos afuera de mi habitación. Estabas ahí, una presencia cálida, un vestigio del hombre que amaba.

Muchas de nosotras, buenas chicas cristianas, lo haríamos. Nuestro primer año era como un juego de sillas musicales. Rezábamos, escuchábamos música cristiana, nos reíamos de los días venideros.

Y luego nuestros novios vendrían a visitarnos los fines de semana en nuestras habitaciones para cuatro personas. Nos olvidaríamos que no importaba que estuviéramos reservando el dormir juntos para el matrimonio. Estábamos cruzando un enorme umbral, estábamos entrando en un reino de intimidad radical, ya sea que estuviéramos rompiendo un mandamiento o no.

Este patrón se repitió en mis relaciones luego de que terminásemos. Se repitió largo tiempo después del primer año. Mucho después de la vida en dormitorios. Ha estado resonando en mis relaciones desde entonces, tal como los llamados nocturnos en susurros con mi ex-amor-de-la-secundaria.

Déjenme ser clara: sabíamos que el sexo antes del matrimonio está mal. Ése era un umbral que nunca cruzaríamos.

Sin embargo, todo hombre con el que he salido desde entonces, ha tenido una almohada con mi nombre escrito en ella. En cada relación, el pasar la noche, sin importar qué tan inocente parecía, ha vuelto a la marea de mi vida amorosa. Me enamoré de algunos hombres, y caí en el hábito de cerrar mis ojos ante un rostro y despertarme ante ese mismo rostro ocho horas más tarde.

Era una consolación por el matrimonio que no tenía

No era la gran cosa. Era simplemente dormir al lado de alguien.

Hasta que te conocí.

Hemos estado saliendo por un año ya. Aun así, sucede lo mismo cada noche que salimos juntos.

No hay una almohada con mi nombre. No hay un espacio reservado para mí mientras duermes

En nuestras citas nocturnas, miras el reloj y observas cómo los minutos van pasando hasta la medianoche. Entonces, cuando el reloj marca las doce, te levantas y me ofreces tu mano.

“Toma, permíteme acompañarte hasta tu auto” me dices. A esto le llamas el “tiempo de la Cenicienta.” Es nuestro apodo para el momento de despedirnos. Cuando me mantienes a salvo y esperas por mi “llegué bien a casa, te amo.”

Honestamente, en un principio me confundiste

Creí que me amabas. Creí que me querías en las cercanías por siempre.

Sí, éramos el “bueno chico y chica cristianos”, ¿pero acaso todos los hombres cristianos con quienes salí no querían exactamente lo mismo? ¿Sin importar qué tan devotos o respetados eran en sus comunidades?

Hemos aprendido esto, estas mujeres legalmente solteras y yo. Hemos aprendido que somos deseadas al convertirnos en la reina de la graduación. La Cenicienta en el baile. Hay algo sobre nuestros rostros, nuestras líneas que nos hacen deseables. Después de todo, son nuestros rostros y líneas los que nos consiguen tragos gratis y los números de teléfono de las servilletas debajo de los cocteles.

Entonces me di cuenta de dónde venía mi valor. Venía de una invitación a pasar la noche. Venía de ser querida. Venía de un ritual que derribaba mis estándares. Ladrillo a ladrillo.

Tú querías esto de mí. Y por este pequeño gesto, por este límite, por este estándar, por este razonamiento, tú sí me amas.

Deseas verme florecer. Deseas reservar eso para más adelante. Deseas darme coraje. Y liderarme a través de una relación sana.

Incluso, me respetas. Lo que, extrañamente, se parece mucho al amor. Amor verdadero.

Nuestra relación no se caracterizará por pasar la noche juntos. Esto es algo sagrado que deseas guarecer, porque tú también has aprendido esta lección por las malas.

Y estoy agradecida. Agradecida de tener alguien en mi  vida que no caiga ante la trampa del “no es la gran cosa.” Es una muy gran cosa, eso me dices. Me lo haces saber cuando mantienes tu palabra. Me lo haces saber cuando me guías bien, y proteges mi espíritu.

Tengo que preguntarme si es éste el signo. Si esto es lo que hace la diferencia. Si esta protección de mi corazón, esta voluntad de hacer las cosas de un modo distinto a como nuestra cultura nos sugiere (incluso la cristiana) es lo que lleva a una vida maravillosa.

Asique, al hombre que no dormirá conmigo: tampoco dormiré contigo

Porque yo también te amo.

____________________________

Brett Elizabeth Wilson, creadora de prodigalsister.com, es una “hippie tipo A” de Virginia Beach, Virginia. Ama el café, los lápices labiales rojos y los musicales de Broadway.

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November 11, 2021 By Admin Leave a Comment

Besar: ¿Cuál es el problema?

Solía burlarme de un amigo mío cuando hablábamos sobre besar a las mujeres. Escucharlo decir “el beso da inicio a la bola de nieve” me resultaba gracioso, y se lo decía a menudo. Sonaba ridículo. Ese “bola de nieve” sin embargo, se convierte en una avalancha antes de que te des cuenta.

Puede parecer ingenuo darle tamaña importancia a un primer beso, pero es por una buena razón. Ese beso es como nadar en el océano, el cual es el lado físico de una relación. Echando una mirada hacia atrás a la mayoría de mis relaciones, creo que lo que eventualmente las terminaba, era nadar muy en ese océano demasiado rápido, y demasiado lejos.

Hay un énfasis de nuestra cultura sobre “hacer lo que se siente bien”, y eso se extiende en lo que hace una pareja cuando están solos. Durante un momento apasionado, no habrá nadie ahí para decirte qué está bien y qué está mal, salvo tu conciencia. Es por eso que tienes que saber de antemano lo que se encuentra fuera de los límites, y eso conlleva tanto madurez como un profundo respeto por tu pareja.

Me doy cuenta ahora de que realmente no respetaba a las mujeres con quienes salía, ni me daba cuenta de lo que hacía físicamente. Lo que generalmente empieza como expresiones inocentes de afecto puede a veces iniciar una cadena de acciones que van cada vez más lejos.

Hubo tantos momentos en los que pude haberme detenido o echado para atrás, pero era curioso, y lo quería. Y sí, es así de simple. En algunas ocasiones sentí que no estábamos haciendo nada malo…hasta que había ido demasiado lejos. A pesar de que eso ocurriera una vez, volvía a terminar en el mismo lugar. No es de sorprender que esas relaciones terminaran una semana después. Yo era muy ciego, inmaduro y bastante ignorante como para comprender lo que estaba haciendo. No me daba cuenta de que me estaba lentamente ahogando en lo que “se sentía bien.”

Quiero implorarles a los hombres que están ahí fuera que sean cuidadosos con la pureza de sus afectos. Seamos honestos, los varones son los que tienden a ser quienes disfrutan empujando los límites. Aun así, también las mujeres pueden hacer esto. Señoritas, ustedes tienen que recordarle a los varones dónde está la línea, y recuerden que el respeto va en ambos sentidos. Sé que se sienten presionadas a ceder ante las usuales presiones sociales y que decir “no” es difícil. Sin embargo, tengan en mente que el “no” viene del Amor, el cual es la razón de porqué recorrerían semejantes distancias para protegerte no sólo a ti, sino a él también. Proteger la intimidad que es reservada para la fidelidad madura del matrimonio conlleva coraje. Todo lo que necesita para comenzar la bola de nieve es un descuido, y sólo se dificulta más en tanto aún más se prolongue.

Nadar hasta la superficie es más fácil que nadar de regreso. Lo intenté algunas veces, ni bien me percataba de lo que había hecho, pero tragaba agua y al final, me ahogaba. Ahora, cada vez que estoy con una muchacha, no sólo estoy consciente físicamente de ella y de mí, sino también respetuoso de ella y de quién es. Mantener tu cabeza a flote no es fácil. Las relaciones son complicadas, y el lado físico de ellas pareciera dificultarlas más. Quédate cerca de la costa.

_______________________

Alexander Pyles es un estudiante graduado de Filosofía de la Franciscan University of Steubenville, habiendo ya terminado sus bachilleres en Filosofía y Letras. Ansía adentrarse en el mundo de la escritura de novelas o guiones, con la esperanza de traer a la literatura y a la belleza al primer plano de la cultura. Oriundo de Virginia Beach, VA, extraña el sol, la arena y el océano. Puedes estar al tanto de sus (muchos) pensamientos en su blog personal, Writing is Speaking (http://aspauthor.wordpress.com/)

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