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February 8, 2022 By Admin Leave a Comment

Lo que aprendí de un casamiento durante el coronavirus

No fue el casamiento que ellos habían pensado.

Con el coronavirus apoderándose de la vida normal diaria a través del país, muchas cosas se han interrumpido, la menor de ellas no es la reunión de familiares, seres queridos, y amigos que sean testigos de la unión de dos almas y corazones en santo matrimonio.

Cuando mi mejor amiga me pidió ser su dama de honor hace casi un año, ni bien se comprometió, yo estaba eufórica.

Había sido testigo del inicio de su relación como una camaradería de compañeros de trabajo a una atracción mutua a un enamoramiento, con mucho crecimiento y aprendizaje de por medio.

No podía esperar por su matrimonio y por la posibilidad de celebrar un amor del cual yo tenía el honor de ver florecer desde el día uno, desde contemplarla al caminar por el pasillo en frente de su familia y amigos hasta avergonzarla y ser una estrella en la pista de baile.

Incluso cuando lo que se planeó no pudo ser llevado adelante (una sencilla celebración en la iglesia, fotos en el Capitolio, y una recepción en uno de los hoteles históricos de Washington DC), un casamiento durante este tiempo realmente destacaba para mí todo lo que un casamiento debería ser, completa y totalmente sobre el matrimonio.

Pero en la sociedad de hoy, el matrimonio es desestimado porque, más usualmente, todo el énfasis es puesto en el día y no en el resto de la vida, la celebración, y no el matrimonio.

Aún más trágicamente, uno de los elementos más importantes que contribuye al éxito de los matrimonios, la práctica de la castidad reservando el sexo para el matrimonio, es patentemente ignorado en la sociedad de hoy.

La castidad es probablemente el único elemento más importante en preparación de un matrimonio, uno que debería ser considerado mucho antes de que alguien entre en una relación, algo que es un estilo de vida, y no algo a marcar en la lista de preparativos para la boda.

¿Por qué? Practicar la castidad y reservar el sexo para el matrimonio exhibe un profundo amor y respeto por el otro porque, al vivir la castidad, estás buscando el mayor bien del otro, no usar a tu novio o novia para tu auto-gratificación.

El casamiento de mi amiga durante el coronavirus hizo vívidamente evidente que tenemos el casamiento y el matrimonio al revés.

Pero ser parte de un casamiento durante el coronavirus que era totalmente distinto de lo que habíamos planeado, excepto por el matrimonio en sí, enfatizaba que el matrimonio es lo más importante.

Nos correspondería poner tanto o más enfoque, trabajo, tiempo y consideración en nuestros matrimonios, incluyendo amar tanto a la otra persona que estamos dispuestos a esperar en vez de centrarnos primariamente en la celebración del día del matrimonio.

Como una mujer que ha estado en múltiples casamientos, me es familiar la cantidad de preparación, premeditación, consideración, diálogo y compromiso que conlleva la planificación de un día.

Pero piénsalo: ¿Una cantidad similar de premeditación, consideración y diálogo es puesta en el día a día del matrimonio, mes a mes, año a año?

Parte de esa premeditación, consideración y diálogo es la práctica de  la castidad en el matrimonio, no tan sólo siendo fiel a tu pareja físicamente, sino también tratándola con un amor de sacrificio que coloca sus necesidades por encima de las propias. La castidad continúa incluso dentro del sacramento del Matrimonio.

Como el San Juan Pablo II nos recuerda: “El amor entre varón y mujer no puede ser construido sin sacrificio y abnegación.”

El casamiento de mi mejor amiga reveló de una manera muy cruda (a pesar del vació en la iglesia más allá de los padres, sobrinos, el padrino de bodas y yo, los ramos de flores caseros en lugar de los decorados de los bancos, y las fotos tomadas afuera de la iglesia con nuestros celulares en lugar de una sesión de parte de un fotógrafo profesional), la belleza de un casamiento realmente celebrado como un matrimonio, y no como una fiesta cara.

Por lo que estoy abogando es el retorno de un esfuerzo extravagante que no termina una vez que “el día” ha terminado, de un esfuerzo extravagante que continúe dentro del matrimonio, uno que haga del matrimonio la piedra angular, no algo a ser procrastinado. Una decisión diaria, de amar, de servir, de sacrificio, aún cuando no es fácil, porque eso es el amor.

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February 8, 2022 By Admin Leave a Comment

¿Eres libre para amar?

Una de mis frases favoritas de películas viene de la versión live-action de La Bella y la Bestia de Disney. Bella ha estado viviendo en cautiverio en el castillo de la Bestia durante meses, y luego de establecer una breve amistad, la Bestia finalmente le pregunta a Bella, en un extraño momento de consideración, si ella piensa que sería feliz con él ahí. Bella responde sencillamente: “¿Alguien que no es libre puede ser feliz?”. Esta pregunta es el detonante que provoca que la Bestia reconsidere el cautiverio de Bella, y decide finalmente que la mejor (y única) manera de amarla es dejándola ir, incluso a un alto costo personal.

Ese momento cinematográfico acarrea todo el peso y resonancia emocionales de la verdad. En la vida real, el amor auténtico no puede ser forzado o coaccionado. El verdadero amor requiere de libertad. Entonces, ¿por qué nos conformamos con la esclavitud cuando Cristo ha comprado nuestra libertad?

Por supuesto que aquí me refiero a las consecuencias del pecado sexual, cuyas raíces inhiben nuestra habilidad de elegir libremente a otra persona basados en un fin, valores y virtudes comunes. Le hablo a todo joven ahí fuera que ha lidiado o sigue luchando con la tentación del sexo premarital.

Puede que, en el momento, se sienta como si fueses libre. En el momento, puedes convencerte a ti mismo de casi cualquier cosa; los sentimientos hacia tu pareja pueden ser tan avasalladores y poderosos que casi eres capaz de justificar cualquier pecado que ocurra en la relación. Pero permíteme hablar de algo mucho más poderoso: la castidad es más, mucho más, que una mera abstinencia. De hecho, me atrevería a decir que la abstinencia en cuanto a un constructo social es arcaica y, en muchos casos, desordenada sin la castidad en su centro. Después de todo, estoy seguro de que hemos escuchado a los ancianos decir “¿por qué comprar la vaca cuando puedes tener la leche gratuitamente?”. Esto difícilmente podría ser un argumento convincente para los jóvenes hoy en día, quienes experimentan un juicio cultural mucho menor que la generación de nuestros abuelos. Las mujeres en 1940 tenían que ocuparse de preservar su reputación, y me atrevería a decir que la “reputación” hoy en día no existe como tal. Actualmente, cualquiera puede salirse con la suya sea lo que sea que haya hecho, basándose solamente en que es su propia versión de la verdad. La verdad ya no es considerada como objetiva o absoluta, ¿entonces por qué practicar la abstinencia si ya no es una expectativa cultural? Lo que es más, ¿por qué practicarla si la cultura espera que hagas exactamente lo opuesto?

¿Cuál es la diferencia entre abstinencia y castidad? La castidad anima y hace posible la libertad para elegir, y la libertad para amar. Cuando la castidad existe en una relación, cada persona está viviendo los designios de Dios de abrazar la plenitud del amor humano, y de reafirmar la dignidad del otro al valorarlo demasiado como para lastimarlo, herirlo, o usarlo como un objeto de placer. Con el sexo premarital, la decisión de entrar totalmente en una relación está distorsionada por las reacciones hormonales y psicológicas que experimentamos como resultado de lo que debería acompañar a una unión matrimonial, y esto no es lo que Dios quiere para nosotros. Si la ley no existe por amor, no sería una ley en absoluto, porque Dios es amor.

¿Acaso Dios coacciona a alguien a amarlo? Piénsalo: ¿El Creador del universo arrancó nuestra libertad para que no tuviéramos más remedio que adorarlo? Él pudo haberlo hecho, muy fácilmente y sin complicaciones. No habría Caída, no habría pecado, no habría maldad sin libertad…

…Tampoco habría amor.

Puesto que Dios desea que nos volvamos a Él y recibamos Su amor hacia nosotros con total claridad y libertad, Él desea lo mismo para nosotros en nuestras relaciones terrenales. Sin la castidad, no puede haber una verdadera libertad para elegir: te vuelves demasiado apegado emocionalmente en la mentira que intercambias con tu pareja (“tú y sólo tú, por siempre y para siempre”) como para tomar la decisión de amar libremente. El amor sin libertad no es más que una estafa, y tú fuiste creado para el premio mayor. Tú fuiste creado para el designio celestial del amor.

“El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.”  1Cor 13, 4-6

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February 8, 2022 By Admin Leave a Comment

¿Las películas para mujeres son pornografía emocional?

Nuestras películas favoritas nos hacen sentir cosas. Como dijo la leyenda de Hollywood Susan Sarandon: “Entras en una sala oscura y te vuelves increíblemente vulnerable. Por un lado, todas tus perspectivas pueden ser desafiadas, puedes sentir cosas que no sentirías normalmente. Puede animarte a ser el protagonista de tu vida. Por el otro lado, puede deformarte completamente.”

Experimento esto a nivel personal. Yo lloro, grito, y enloquezco con el suspenso de cosas que no son reales. Recuerdo vívidamente el haberme frustrado y cubrirme la cara con la almohada al terminar de ver mi película favorita, Ever After, por primera vez. El drama alimenta al drama, y, como adolescente en el sótano de mi mejor amiga durante una pijamada, me estaba sofocando en él. El príncipe que va tras el personaje principal es caballeroso, respetuoso y atractivo. Él la trata con una increíble dignidad y su historia de amor emana pureza. ¿Entonces por qué me sentía tan mal?

Para responder a esta pregunta me sentí obligada a realizar otra pregunta: ¿Las películas para mujeres son pornografía emocional? La respuesta corta es no. La pornografía es un mal intrínseco que mata almas, relaciones y vidas sexuales. Las películas románticas y las novelas (que están vacías de contenido erótico), no son en sí cosas malas. Sin embargo, resulta intrigante comparar algunas semejanzas entre ellas:

Los hombres están generalmente más atraídos a cuestiones del cuerpo, y las mujeres a cuestiones del corazón

No es ningún secreto que para muchos hombres la atracción a la pornografía resulta físicamente excitante. Los varones tienden a lo visual y la pornografía puede atraerlos al mostrar actos sexuales explícitos. A cambio, los hombres se son tentados a reaccionar de un modo físico ante estos anhelos. Ellos esperan que esta respuesta los haga sentir mejor, pero en realidad sólo puede llevarlos al vacío.

Tampoco es ningún secreto que la adicción a la pornografía es una epidemia en crecimiento para las mujeres. Muchas mujeres describen su atracción hacia la pornografía como un profundo deseo de que alguien las busque con semejante intensidad. Este es un anhelo para casi todas nosotras las mujeres, el verdadero, crudo y real deseo de ser deseadas. ¡Hay todo tipo de novelas, películas y series dedicadas a nosotras porque esto es verdad!

En mi experiencia personal: el consumo de películas y libros dramáticos no necesariamente me excitaban de un modo físico, pero es cierto que mi corazón estaba alborotado. Estas historias despertaban mi deseo insaciable de encontrar el amor, pero como resultado tendía a causarme desesperación al chocarme con mi desafortunada vida amorosa. La ironía radicaba en que veía estas películas esperando constantemente que me hicieran sentir mejor… pero en realidad me hacían sentir miserable.

La pornografía y el fomento de las películas para mujeres son una falsa realidad

Muchos ex adictos a la pornografía admiten que la pornografía arruinó sus vidas sexuales porque fabricaba imágenes en la pantalla que distorsionaban su apetito sexual. La pornografía retrata a las mujeres con una luz irreal que ninguna mujer podría realmente serlo por fuera de la pantalla. Es por esto que, tristemente, muchos adictos se encuentran a sí mismos prefiriendo la fantasía a la realidad.

En un estrato diferente, las películas para mujeres nos tientan a comparar la realidad con la ficción. Las expectativas pueden ser aguafiestas. Cuando esperamos que los varones actúen como Jacob, Augustus, Edward, Noah, Peta o el Príncipe Encantador siempre estaremos decepcionadas. En la vida real no hay ninguna música de fondo, cámara lenta, ceremonia floreada o guión. Algunas veces los varones dirán y harán cosas que quizás no estuvieron tan pensadas. Si permitimos que nuestras expectativas sean moldeadas por dramas y series, podemos perdernos del poder y la belleza de lo que es real, auténtico y sin guiones de por medio.

La falta de templanza puede ser nuestra perdición

Para aquellos que luchan contra la pornografía, la clave es conocerse a sí mismos. Es vital reconocer qué situaciones te llevan a dar el click que te atrae. Si este eres tú, ¡te insto a que luches el combate contra la pornografía y descubras la libertad que Dios desea para ti!

Quiero enfatizar nuevamente: mirar pornografía siempre es grave y pecaminoso, pero leer o mirar historias dramáticas pueden no serlo. La clave es conocerse a sí mismos. ¿Qué te afecta? Pregúntate si estos estilos llaman tu atención hacia lo que es bello, bueno y verdadero o si te deprimen. Si causan que alabes a Dios o que maldigas la vida. Pueden haber ciertos momentos del mes, estados de vida o historias específicas que provoquen más angustia que otros. Pregúntate seguidamente si estás en un estado en el que puedes ser capaz de resistir estos estilos.

La mejor manera de combatir estas situaciones es practicar activamente la castidad conscientemente en nuestras vidas diarias. Te animo a que tomes la decisión de proteger tu corazón tan enérgicamente como proteges tu cuerpo. Tener la habilidad de revisarse a uno mismo en el momento adecuado siempre nos mostrará que la verdad es mejor que la ficción.

Filed Under: Español

February 1, 2022 By Admin Leave a Comment

IL PORNO E L’EPIDEMIA DELL’essere single 

Molti uomini sottovalutano l’impatto del loro attaccamento alla pornografia.  Non voglio offendere nessun  perché conosco in prima persona il potere che la pornografia può avere sulla propria vita.  In effetti, la maggior parte degli uomini che conosco sono disgustati dall’idea della pornografia e sono disgustati da se stessi per esservi caduti.

La pornografia causa, infatti, problemi molto  profondi.

L’uso della pornografia è spesso il sintomo di un’esposizione precoce avuta da parte degli uomini nel corso della propria vita.  Il loro uso è antecedente al rapporto con la propria moglie/fidanzata e quindi non è dovuto alla moglie/fidanzata.  La vergogna e il senso di colpa che ne conseguono non aiutano gli uomini a diventare sani, forti e virtuosi e , anzi, spingono un uomo verso una continua evasione.  Dopotutto, chi vuole guardarsi allo specchio e non apprezzare chi vede?  O vedere che è un fallimento?  In quanto tale, la pornografia può essere vista come una forma di automedicazione.  Ma si dà il caso che sia un farmaco che uccide l’anima e le relazioni.

Comprendere le radici del desiderio di alcune persone di evadere nella pornografia non esonera nessuno dalle proprie scelte di automedicarsi in questo modo.  Allo stesso modo, bisogna comprendere i sentimenti di tradimento vissuti dalle donne quando si accorgono che il proprio marito/fidanzato cade in questo tipo di tentazione.  Questi sentimenti devono essere riconosciuti.  Tuttavia, una comprensione più profonda delle radici potrebbe aiutare le donne a diventare meno inclini a credere alla menzogna che ciò accade perché non sono abbastanza brave o non sono desiderabili, anche se un uomo dovesse azzardarsi a dire qualcosa di così orribile.  Per le donne che lottano con i sentimenti di tradimento causati dall’uso della pornografia del proprio  ragazzo / marito, date un’occhiata a Bloom:

https://www.bloomforcatholicwomen.com

Una carenza nella società

L’epidemia di pornografia ha creato una carenza di uomini buoni, santi, che sarebbero adatti al santo matrimonio.  E questo significa che ci sarà una proporzione maggiore di donne virtuose in grado di sostenere un ragionevole standard di santità (pur non aspettandosi che nessuno sia perfetto), e che non trovano un uomo adatto da sposare.

Scegliere di rimanere single, “in attesa” del futuro santo matrimonio (che non implica una “vocazione alla vita da single ”) può essere la via per una gioia più grande.  L’alternativa sarebbe soccombere ai desideri della carne (e/o della stagione della vita) e impegnarsi con un uomo che cerca le passioni della carne al di sopra della santità.  Entrare in una relazione come questa, però, inibirebbe la possibilità che una coppia possa entrare prima di tutto nelle passioni dello spirito, ancorata a Dio, modellando l’amore sponsale trinitario attraverso il dono pieno e gioioso a  l’un l’altro secondo la paternità di Dio – senza che nessuno si senta usato o oggettivizzato, senza alcuna ansietà per l’inadeguatezza e senza alcun timore di essere respinto.

Perché qualcuno dovrebbe accontentarsi di un amore inferiore a questo?

Il più grande desiderio

Accade che quanto più il matrimonio con un coniuge viene idolatrato tanto maggiore è la disperazione tra coloro che desiderano il matrimonio ma che non si sposano mai.  Quanto più la santità è elevata a essere la propria ricerca primaria, tanto minore sarà la rinuncia al matrimonio, poiché la mancanza di un matrimonio non sarà vista come un fallimento nel realizzare il proprio scopo nella vita.  In altre parole coloro che perseguono la santità al di sopra del matrimonio sono in una posizione migliore per resistere alla vera e giustificata tempesta di emozioni che potrebbe sorgere a causa del fatto che non si è mai realizzato quel profondo desiderio di matrimonio.

Questo non vuol dire che il matrimonio mancato non debba essere qualcosa di cui dolersi, ma, semplicemente, che un matrimonio santo dovrebbe essere il risultato in primis dells ricerca di Dio e delle relazioni sante in generale.

In conclusione

Data la realtà che ci sono molti meno uomini disponibili per il santo matrimonio rispetto a prima è più che mai opportuno indirizzare le donne e gli uomini verso l’obiettivo principale della santità al di sopra del matrimonio, in modo tale che quando le speranze e i sogni del matrimonio saranno insoddisfatti,  ci saranno meno persone che entreranno nell’oscurità e nella disperazione.

Se spostassimo la nostra attenzione in questo modo, potremmo davvero usare la nostra vita per annunciare continuamente la bontà del Signore, evangelizzando il mondo nel modo più profondo, ovvero quello che include la paziente sopportazione della vera sofferenza, ma conservando sempre  la  pace e la gioia nei nostri cuori.

____________________________________

Hudson Byblow è un oratore, autore e consulente cattolico che vive nel Midwest, dove ha una carriera nel campo dell’istruzione.  Hudson è stato speaker a conferenze nazionali e internazionali negli Stati Uniti e in Canada presso il clero, le scuole e le parrocchie.  Hudson è consulente per varie agenzie, relatori ed educatori cattolici.  Il suo sito web è www.hudsonbyblow.com e può essere contattato inviando un’e-mail a info@hudsonbyblow.com.

 

Filed Under: Italiano

January 23, 2022 By Sarah Larue Leave a Comment

IL PROBLEMA DELL’AFFETTO PRECOCE

Le ragazze, me inclusa, dicono spesso le seguenti frasi sui ragazzi:

“Tutto quello che vuole fare (un ragazzo) è sedersi sul divano ed essere amichevole!”

“Una volta che lascio che un ragazzo mi metta le braccia intorno al corpo, non vuole più fare nient’altro!”

“È molto più innamorato del mio corpo che di me.”

Penso, persino, di aver offeso un ragazzo anni fa.  Voleva abbracciarmi e gli risposto dicendo che volevo estirpare le erbacce del suo giardino.  (Lo so! si tratta di scarso tempismo.) Non stavamo facendo niente di “cattivo”, ma c’erano anche molte cose buone che non stavamo facendo.  Il suo comportamento era rispettoso, ma la sua attenzione era quasi interamente sul mio corpo.  Ci frequentavamo da soli tre mesi e mi sentivo come se la nostra amicizia fosse scomparsa.  Volevo che tirassimo via insieme le erbacce.  Volevo che lavorassimo fianco a fianco.  Volevo che scherzassimo spesso come facevamo una volta, magari lanciandoci erbacce l’un l’altro, e che fossimo amici.

È facile per i cattolici pensare “non stiamo cadendo nel peccato, quindi qual è il problema?”  Se non stai peccando, bene!  Ma l’obiettivo degli appuntamenti non è solo quello di evitare il peccato.  L’obiettivo è trovare e coltivare un amore genuino.

L’apprezzamento del corpo non è male.  Il corpo è cosa buona e Dio stesso ha reso l’attrazione sessuale così potente.  Ma nei primi giorni di costruzione di una relazione non dovremmo, semplicemente, incoraggiare il l’infatuazione.  Ci sono troppe altre cose che una relazione sana ha bisogno di mettere in atto prima dell’infatuazione.  Una volta che inizia il divertimento ipnotizzante dell’affetto, la comunicazione, la risoluzione dei problemi e la condivisione degli obiettivi della tua vita vengono spazzati via, a volte per sempre.

San Giovanni Paolo II ne parla in Amore e responsabilità (206): «Tale tenerezza prematura nell’unione di un uomo e di una donna molto spesso distrugge l’amore, o almeno impedisce che si sviluppi pienamente, di maturare sia interiormente che oggettivamente in una  amore genuino”.

L’affetto prematuro, anche l’affetto innocente, ostacolerà solo una relazione, non la aiuterà.  Porta avanti la storia d’amore mentre l’amicizia è ancora molto precoce.  Crea un’illusione sulla tua relazione e le persone si fanno male.  L’impurità non è altro che mentire con il tuo corpo.  La purezza è dire la verità con il tuo corpo sulla relazione che vivi realmente.

Sia gli uomini che le donne possono farsi male in questo modo, ma le donne sembrano particolarmente vulnerabili.  A meno che non sia stata desensibilizzata a causa di peccati o abusi a lungo termine (che è tragico e non come è stata creata), una donna non è in grado di separare il suo cuore dal suo corpo.  Quando un uomo tocca il suo corpo, anche in modo appropriato, sta toccando il suo cuore.  Se una donna diventa per un uomo il centro del suo mondo, la sua priorità assoluta e la sua amica intima e profonda quando è tra le sue braccia, il cuore di una donna si aspetterà lo stesso trattamento quando non è tra le sue braccia, anche quando la sua intelligenza comprende bene che ciò non è vero.  In altre patole: quando una loro relazione è troppo giovane è dificile che una donna sia già la priorità assoluta di un uomo e un’amica intima e profonda.

La quantità eccessiva di affetto ricevuto è come se mentisse al cuore di una donna che presto si sentirà tradita.  La donna, infatti, si sentirà ferita, arrabbiata, ed esigerà dall’uomo tempo e dedizione, per questo motivo si arrabbierà persino delle sue aperture romantiche.  Ma la maggior parte delle giovani donne non ha abbastanza esperienza o consapevolezza di sé per individuare da dove proviene tutta questa rabbia.  E se lei non lo sa, il ragazzo di certo non potrà immaginarselo!  Egli la vedrà solo reagire in modo eccessivo e se ne andrà.  Questo renderà la ragazza ancora più arrabbiata.  È il ripetersi di un ciclo distruttivo.

Ragazzi, ricordate che bisogna custodite i nostri cuori proteggendo i propri corpi dall’affetto prematuro.  Ragazze, ricordate che i ragazzi sono visivi e facilmente stimolabili per cui non ostentate o stuzzicateli con ciò che non possono toccare fino al matrimonio.  Ma aiutatevi a vicenda a concentrarvi prima sulla costruzione della vostra amicizia,  aiutatevi a vicenda per “evitare la prossima occasione della prematurità”.  Non state svegli fino a tardi da soli insieme.  Non passate ore seduti da soli insieme.  Mantenete la maggior parte degli appuntamenti in pubblico o con gruppi di amici.  Trascorrete il tempo riversandolo in interessi reciproci e condividendo i diversi interessi l’uno con l’altro.  Solo così che le amicizie crescono in profondità e fortezza.

Sì! Bisogna ripetere di nuovo la parola di 7 lettere preferita da tutti: aspetta!  Ma una volta capito cosa farà davvero crescere il tuo amore, sarai disposto ad aspettare?  Se esci da solo con qualcuna da diversi mesi, sei ancora in procinto di diventare amico di quella persona?  Allora perché essere ti spingi verso esperienze più che amichevoli?  Un po’ di affetto può essere buono, ma non quando oscura tutto il resto.  Mantieni l’affetto breve, dolce e semplice.  Concentrati prima sulla costruzione di un’amicizia profonda e provata nel tempo e il tuo amore sarà sorprendente.

Ai uomini dico: “La saggezza di un uomo gli dà pazienza”.  Proverbi 19:11

Alle donne dico: “Vi scongiuriamo, figlie di Gerusalemme, per le gazzelle e le cerve dei campi, non suscitate, non suscitate amore prima che sia tempo”.  Cantico dei Cantici 2:7

Se lo farete, le vostre relazioni non saranno solo buone, ma davvero le migliori che possiate avere.

________________________________________________

Sarah Karlyn Larue è un’autrice di otto libri di 27 anni che ama la sua fede e scrivere ed è molto felice quando riesce a coniugare queste 2 passioni.  La sua ultima serie, That They Might Have Love è per tutte le giovani donne cattoliche che vogliono cercare Dio prima nella loro vita amorosa e trovare amore e gioia più grandi quando sono single, frequentanti e sposate.

Filed Under: Italiano

January 20, 2022 By Sarah Larue Leave a Comment

The problem with premature affection

“All he wants to do is sit on the sofa and be chummy!”

“Once I let a guy put his arms around me he never wants to do anything else!”

“He’s a lot more in love with my body than he is with me.”

I hear this from girls repeatedly. Often, I’m the one saying it.

I think I offended one boyfriend years ago. He wanted to put his arms around me and I told him I wanted to pull weeds in his backyard. (I know! Poor timing.) We weren’t doing anything “bad,” but there were a lot of good things we weren’t doing either. His behavior was respectful, but his focus was almost entirely on my body. We had only been dating three months and I felt like our friendship had disappeared. I wanted us to pull weeds together. I wanted us to work side by side. I wanted us to joke back and forth like we used to, maybe throw weeds at each other—be friends.

It’s easy for Catholics to think “we’re not falling into sin, so what’s the problem?” If you’re not sinning, great! But the goal of dating isn’t just to avoid sin. The goal is to find and grow genuine love.

Appreciation of the body isn’t bad. The body is good, and God Himself made sexual attraction this powerful. It’s simply that in the early days of building a relationship it’s not time to encourage infatuation yet. There are too many other things a healthy relationship needs to set in place first. Once the mesmerizing fun of affection begins, communication, solving problems, and sharing your life goals get brushed aside, sometimes forever.

St. John Paul II addresses this in Love and Responsibility (206): “Such premature tenderness in the association of a man and a woman quite often destroys love, or at least prevents it from developing fully, of ripening both internally and objectively into a genuine love.”

Premature affection, even innocent affection, will only hinder a relationship, not help it. It rushes the romance ahead while the friendship is still far behind. It creates an illusion about your relationship and people get hurt. Impurity is nothing but lying with your body. Purity is telling the truth with your body about the relationship you actually have.

Both men and women can get hurt this way, but women seem especially vulnerable. Unless she has been desensitized through long-term sin or abuse (which is tragic and not how she was created) a woman isn’t capable of separating her heart from her body. When a man touches her body—even appropriately—he’s touching her heart. If she’s the center of his world, his top priority, and his deep, intimate friend when she’s in his arms, her heart will expect the same treatment when she’s not in his arms—even when her head knows better. But it’s not true. Their relationship is way too young for her to be his top priority and deep, intimate friend yet.

The amount of affection lies to her heart. Soon her heart feels betrayed. She becomes hurt, angry, demanding of his time and attention, and even resents his romantic overtures. But most young women don’t have enough experience or self-awareness to pinpoint where her anger comes from. If she doesn’t know, the guy certainly doesn’t! He only sees her over-reacting and blows it off. This makes the girl angrier. It’s a destructive cycle.

Guys, please remember you guard our hearts by guarding our bodies from premature affection. Girls, remember guys are visual and easily stimulated. Don’t flaunt or tease them with what they can’t touch until marriage. Help each other to focus on building your friendship first. Help each other to “avoid the near occasion of prematurity.” Don’t stay up late alone together. Don’t spend hours sitting alone together. Keep most dates in public, or with groups of friends. Spend your time pouring over your mutual interests and sharing your different interests with each other. That’s how friendships grow deep and strong.

Yes! It’s everyone’s favorite four-letter-word again: wait. But once you understand what will truly grow your love, you’ll be willing to wait. If you’ve only been dating for several months, you’re still in the process of becoming friends. So why be more than friendly? Some affection can be good, but not when it overshadows everything else. Keep affection short, sweet, and simple. Focus on building a deep, time-tested friendship first, and your love will be amazing.

Gentlemen: “A man’s wisdom gives him patience.” Proverbs 19:11

Ladies: “We adjure you, daughters of Jerusalem, by the gazelles and hinds of the field, do not arouse, do not stir up love before it’s own time.” Song of Songs 2:7

If you do this, your relationships will not only be good, they will be the best.

________________________________________________

Sarah Karlyn Larue is a 27-year-old author of eight books, who loves her Faith and loves writing and is happiest when putting them together. Her latest series, That They Might Have Love is for all Catholic young women who want to seek God first in their love lives and find greater love and joy when they are single, dating, and married.

Filed Under: Dating, How Far is Too Far?, How to Stay Pure, Relationships

January 19, 2022 By Admin Leave a Comment

¿Adicto a las citas?

Luego de graduarme en el 2013, me mudé a San Francisco para comenzar mi carrera. Estaba atento, lleno de ambición, pero también de miedo. Nunca antes había vivido solo, fuera del ambiente académico, y no sabía qué esperar del “mundo real”. Sin embargo, a pesar de mis temores, una parte de mí estaba emocionada. Estaba entusiasmado por iniciar un nuevo capítulo, establecer una nueva comunidad que fuera más allá de los estudiantes universitarios; pero, por alguna razón, estaba más emocionado por tener citas. Puesto que nunca había tenido citas, desconocía cómo serían, pero sabía lo que quería. Mi carne me venció, y las citas se convirtieron en mi prioridad #1 con el único propósito de la gratificación física.

Ir tras las citas online me llevó por un camino que sería totalmente consumista en los siguientes cinco años. Por más que pensara que usaba la tecnología para “simplemente sortear las incomodidades de las citas”, me mentía a mí mismo. Claro que quería evitar las incomodidades, pero no era una incomodidad que evitara que la relación creciera hasta el matrimonio. No, era una incomodidad que evitaba rápidamente tener que analizar si una persona me encontraba lo suficientemente atractivo como para acceder a una intimidad física. Eso era todo lo que quería, y se convirtió en eso. Cada mujer con la que me conecté digitalmente, era una mujer más con quien fantasear. La convertía en un objeto, y justificaba mis acciones como algo que “los solteros hacen”. Cada mujer que conocí se asentaba cada vez más en la culpa y la vergüenza, y distorsionaba mi visión sobre lo que una relación centrada en Cristo debería ser.

Este patrón continuó a medida que me mudaba de San Francisco a Washington DC y a Austin. Pero, así como pasaba el tiempo, tanto más crecía la bondad del Señor, persiguiéndome en mi pecado. Lo que previamente identificaba como tristeza terrenal comenzó a convertirse en tristeza celestial. Como el Apóstol Pablo dice en la segunda carta a los Corintios: “En efecto, la tristeza de cara a Dios produce un irreversible arrepentimiento para la salvación; en cambio, la tristeza meramente mundana desemboca en la muerte.” (2 Cor 7, 10). Me acerco a Austin, Texas, con un corazón y mente dispuestos a convertirse de mi pecado, de una vez y para siempre. Por primera vez, oré pidiendo por pureza, compartí mi pecado con aquellos más cercanos a mí, y entré con un corazón a ser transformado. Así como prontamente mi corazón parecía ir a Cristo, del mismo modo mis deseos regresaron a los hábitos destructivos. Estaba de nuevo en Tinder, nuevamente en sitios web, buscando algo que no sabía qué era; pero sabía que necesitaba cambiar. Luego de una larga introspección y reflexión, aprendí que las mujeres a quienes yo deseaba, con quienes salía, y con quienes me involucraba físicamente, eran las únicas que podían darme aceptación y valor, incluso tanto o más que cualquier otra forma de aceptación que experimentara de parte de quienes estuvieran a mi alrededor. También me di cuenta de que temía que si no fuera por el placer y satisfacción temporal que encontraba en ellas, nunca encontraría a alguien o algo más satisfactorio y duradero.

He llegado a darme cuenta de que mi valía y valor nunca vendrán de este mundo. Finalmente identifiqué al miedo que se ubicaba dentro de mí, que el placer que buscaba distaba de confiar en Dios para vivir mis deseos sexuales según Su voluntad. Traté de controlar mi vida e imponer mis estándares; intenté derrotar los sentimientos de inferioridad encontrando valía en todos y en todo excepto en el único en quien mi valor y valía pueden ser encontrados.

Hoy en día, me esfuerzo para ayudar a que hombres y mujeres experimenten la misma libertad que yo he experimentado. Al identificar mis motivaciones, los “por qué” de mis motivaciones, y apoyándome constantemente en el Señor, he creado una herramienta gratuita que puede ayudar a que las personas se acerquen a la libertad. A través de LeadMeNot solo no es la respuesta a la lucha contra la adicción, creo que un acercamiento integral, centrado en el Evangelio, mientras se usa la tecnología, puede ser un modo más efectivo para alcanzar la libertad.

A pesar de mis miedos, “Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús.”(Flp 1, 6) Mi nombre es Jason, y soy una nueva creación en Cristo.

Filed Under: Español

January 17, 2022 By Admin Leave a Comment

L’AMORE Non è ODIO

Qualche mese fa sono entrato in un negozio di cornici con un grande dipinto di San Giovanni Paolo II e l’ho appoggiato sul bancone.  Il corniciaio, (un caro gentiluomo sulla quarantina) ha guardato  con affetto l’immagine per alcuni istanti e ha detto: “Sono un ragazzo cattolico.  Peccato che la Chiesa non mi voglia».  Sebbene non lo avesse detto, era ovvio che si riferisse a una questione legata all’omosessualità.  E, a quel punto, gli ho chiesto: “Cosa vuoi dire che la Chiesa non ti vuole?  Naturalmente la Chiesa ti vuole.  Dio ti ama.  La Chiesa ti ama.  Questa è casa tua.”  Sembrava felicemente scioccato e gli ho chiesto: “In quale parrocchia vai?”

 Abbiamo avuto una piacevole conversazione e quando sono tornato poche settimane dopo, l’ho salutato e lui ha esclamato: “Ti sei ricordato il mio nome!”  Entrammo di nuovo in una calda conversazione e presto notai che i suoi occhi si stavano bagnando di lacrime.  E poi mi ha chiesto: “Posso abbracciarti?”  “Assolutamente!”  gli ho risposto, e lui ha fatto il giro del bancone e ci siamo abbracciati come fratelli.  In seguito ho chiamato mio figlio che stava facendo shopping con me e gli ho detto: “Abbraccialo anche tu, amico!”  Il mio ragazzo ha avvolto le sue piccole braccia attorno alle gambe dell’uomo e alle mie.  E tornando a casa ho ringraziato Dio per l’incontro, perché so di aver incontrato Cristo in quest’uomo.  Quei brevi momenti con lui sono stati il ​​momento clou della mia giornata.  Mi ha persino mandato un messaggio online per mostrare come ha incorniciato lo stesso dipinto di San Giovanni Paolo II per la sua casa!

 Il motivo per cui condivido questa esperienza è perché non penso di essere l’unico a essere stanco dei media che mi dicono che se credo nel matrimonio tradizionale, “odio” le persone che provano attrazione omosessuale.  Odio è una parola potente e non dovrebbe essere sballottata nella speranza di segnare punti polemici suscitando i sentimenti delle persone.

 Molte persone che sperimentano le attrazioni omosessuali hanno sofferto per il tremendo bigottismo, le molestie crudeli e l’evitamento omofobico.  Alcuni si sono suicidati a causa del rifiuto e del bullismo che hanno subito, a volte all’interno delle loro stesse famiglie.  Dobbiamo essere profondamente sensibili a queste realtà, riconoscendo che tali pregiudizi odiosi dovrebbero essere condannati.

Sei un odiatore?

Quindi ecco la domanda: la professione di credere nel matrimonio tradizionale costituisce incitamento all’odio?  Se è così, allora a chi è favorevole al matrimonio gay dovrebbe essere chiesto:

Odi le persone che vogliono contrarre un matrimonio poligamo?

Odi le persone che vogliono avere un matrimonio “aperto” o “monagamico”, dove la fedeltà non è un requisito?

 Odi una donna che si è sposata di recente?

 La maggior parte delle persone che conosco e che sperimentano le attrazioni omosessuali sono esseri umani deliziosi.  E ho difficoltà a pensare che odino qualcuno degli individui menzionati sopra, anche se potrebbero non essere d’accordo con la loro definizione di matrimonio.

 Quindi, siamo onesti: se non sei d’accordo con qualcuno sulla definizione di matrimonio, questo non fa di te un odiatore.  Puoi essere in disaccordo con veemenza con qualcuno e continuare ad amarlo profondamente.

 Alcuni ribatteranno: “Sembra che la Chiesa stia prendendo di mira i gay vietando loro di sposarsi”.  Coloro che fanno questa comprensibile obiezione spesso non sanno che la Chiesa non sta cercando di additare  nessuno.  La Chiesa crede semplicemente che l’unione sessuale di un uomo e di una donna sia una delle parti essenziali del matrimonio, e quindi coloro che ne sono incapaci sono anche incapaci di sposarsi.  Ad esempio, la Chiesa non crede che le coppie impotenti siano capaci di sposarsi.  [Da non confondere con l’infertilità, l’impotenza è quando una persona è incapace di avere rapporti.] È importante capire che quando la Chiesa parla di matrimonio, non si tratta principalmente di cosa fare alle persone (scambiare i voti), ma piuttosto di quali  le persone diventano (icona dell’amore di Cristo per la sua sposa, la Chiesa).

 Non sorprende che molte persone si opporranno anche a questo, supponendo che la Chiesa non abbia il diritto di pontificare su tali questioni.  L’ironia è che la cultura che prima richiedeva di avere rapporti senza matrimonio ora richiede il matrimonio senza rapporti.

Chiamato ad amare

Affermando che l’unione di una sola carne è essenziale al matrimonio, la Chiesa non vieta a nessuno di amare.  Infatti, coloro che non sono chiamati al matrimonio sono comunque invitati a esprimere l’amore di Dio in modo potente.  Molti di coloro che sperimentano le attrazioni omosessuali hanno accolto con gioia questa vocazione, ma le loro voci (e i grandi siti Web) sono spesso soffocate da coloro che ritengono che la castità sia un’opzione irrealistica.  Le loro vite sono la prova che, sebbene molti abbiano rifiutato la Chiesa cattolica, la Chiesa non rifiuta nessuno.

Alla fine, non è un’espressione di odio invitare le persone a praticare la castità.  Infatti, sarebbe una falsa forma di compassione indurre chiunque a credere di poter trovare la vera felicità al di fuori della volontà di Dio.

 L’argomento del matrimonio tra persone dello stesso sesso è destinato a suscitare reazioni emotive, e va bene.  E anzi questo è salutare avere dibattiti appassionati e vivaci su un argomento di grande importanza, come la definizione di matrimonio.  Ma nel fervore del dibattito, non perdiamo di vista il fatto che ogni persona merita di essere trattata con rispetto.  Se iniziamo a chiamarci per nome, significa che abbiamo perso la pazienza o abbiamo esaurito argomenti validi, o entrambi.

 ________________________

Jason Evert ha fondato chastity.com ha parlato in sei continenti a più di un milione di persone della virtù della castità. Jason è autore di più di dieci libri, tra cui “Come trovare l’anima gemella senza perdere l’anima” e “Teologia del corpo per adolescenti”.

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December 27, 2021 By Admin Leave a Comment

SPERANZA PER gli affranti.

È meglio aver amato e aver perso che non aver mai amato affatto?

Quando ero adolescente il mio cuore è stato battuto e ferito dal dolore del divorzio dei miei genitori per cui non la pensavo così.  Dire che ero amareggiata sarebbe un eufemismo.  La mia risposta alla nostra famiglia distrutta è stata una promessa per assicurarmi che non avrei mai rivissuto un tale rifiuto.  E così ho costruito un muro attorno al mio cuore con la determinazione di non dare mai più a nessuno la possibilità di farmi del male.  Ciò che si nascondeva dietro la mia durezza, tuttavia, non era forza, ma paura.

Il divorzio lascia, inevitabilmente, dietro di se’ alcune vittime. Mi sono identificato con il mio dolore.  Sono stato rifiutata, ero sola e spaventata.  Bramavo di essere amata, ma , al tempo stesso, ero terrorizzata di essere vulnerabile.  Desideravo che qualcuno si prendesse cura di me, ma ero stata privata della capacità di fidarmi.  Disprezzavo il presente, ma temevo il futuro.

Non riuscivo a capire perché le mie grida al Signore sembravano inascoltate e spesso mettevo in dubbio il suo amore e la sua fedeltà a me come suo figlia.  Tuttavia, non dimenticherò mai una notte fondamentale trascorsa in preghiera.  E tutto ad un tratto un pensiero mi è apparso  con tale chiarezza e convinzione che non ho mai dubitato che la sua fonte fosse il Signore.  Seppi in quel momento che Dio aveva ascoltato ogni angosciosa preghiera che sgorgava dal mio cuore.  Egli, infatti, piangeva con me.  Egli mi stava nascondendo nelle sue ferite redentrici e mi assicurò che non aveva solo appena concesso la grazia che avevo chiesto;  ma anzi l’aveva sopraffatta con sovrabbondanza.  Mi sembrava che il Signore mi mostrasse che mio padre teneva un ombrello sulla testa per evitare il contatto con la grazia e la misericordia del Signore.

E così ho imparato due cose attraverso questa rivelazione.  La prima è stata la consapevolezza che non potevo smettere di pregare.  Se da un momento all’altro c’era un’apertura di vulnerabilità e quell’ombrello si abbassava per un istante, volevo che la misericordia fosse lì a consumarlo.  L’altra era che dovevo iniziare a cercare le aree della mia vita in cui stavo rifiutando il dono di Dio della Vita Divina dentro di me.

Queste due lezioni sono diventate parte integrante della mia ricerca della mia vocazione.  C’era un altro uomo in cui speravo.  Sono stata motivata a pregare per il mio futuro marito, ovunque si trovasse.  Volevo rimanere pura per lui, sia nel mio corpo che nel mio cuore.  Le cicatrici lasciate dalla mia famiglia mi hanno motivato ad aderire strettamente ai piani di Dio per la purezza e la castità.  Sapevo che era probabile che il mio futuro coniuge stesse affrontando molte minacce alla sua purezza, come fanno tutti i giovani.  Le statistiche mostrano che le coppie che sono sessualmente attive al di fuori del matrimonio hanno un tasso di divorzi spaventosamente più alto di quelle che si astengono… Non mi interessava essere una statistica.  Avevo bisogno che il Signore riversasse quella stessa sovrabbondanza di grazia e misericordia su colui che stava preparando per me.

Alcuni anni dopo, il Signore ha inaspettatamente portato un uomo straordinario nella mia vita.  In precedenza avevo rinunciato al genere maschile, ma qualcosa in quest’uomo ha sfidato il mio odio per il romanticismo.  Devo ammettere che ero a disagio quando ho iniziato a vedere che forse mi sbagliavo sulla mia visione corrotta dell’amore e del matrimonio.  Il Signore mi stava mostrando lentamente che stava scrivendo la mia storia d’amore.  Non dovevo temere se seguivo le Sue vie… ma il percorso non sarebbe stato facile da accettare.

Diversi mesi dopo un’amicizia sincera e autentica, io e Mark ci siamo trovati in un’intensa conversazione sul futuro della nostra relazione.  Era chiaro che provavamo forti sentimenti l’uno per l’altro, tuttavia quando abbiamo iniziato a discuterne, le mie ferite sono state squarciate ed esposte.  Ero terrorizzata.  Come potrei essere abbastanza vulnerabile da permettere a qualcuno di spezzarmi il cuore?  Ero fredda ed emotivamente non disponibile.  Il cliché “non sei tu, sono io” racchiudeva il mio messaggio.  La sua risposta è stata sorprendente ma vera.  “Sono io.  Lo dici, ma sono quello di cui non ti fidi, sono quello che non lascerai entrare nel tuo cuore.  Dici che sei tu, ma non puoi rimanere isolata quando qualcuno tiene a te tanto quanto me.  La nostra relazione riguarda anche me”.

In seguito ho capito che questo era lo stesso messaggio che il Signore mi stava parlando.  Il mio cuore indurito stava spezzando il suo cuore di misericordia.  Il mio rifiuto e la paura della guarigione e della libertà stavano causando a Cristo un grande dolore.  Nel tentativo di interiorizzare il fardello, ho messo il carico sulle mie spalle.  Avevo dimenticato che l’unico modo per la redenzione era guardare quel dolore che veniva sollevato e posto su colui che poteva portarlo al Calvario.  In quello stesso momento, il Signore, il mio Primo Amore, stava dicendo: “Katie, sono io.  Sono colui di cui non ti fidi.  Sono colui che non lascerai entrare nel tuo cuore.  Dici che sei tu, ma non puoi rimanere isolata quando qualcuno tiene a te tanto quanto me.  Tutto ciò riguarda anche me”.

Comunque tu stia soffrendo, il Signore vuole incontrarti nella tua storia d’amore e resuscitare il tuo cuore spezzato.  Per il figlio di una famiglia divorziata, ricorda, non sei solo la sintesi dei tuoi genitori.  Tu hai il potere di spezzare la catena della disfunzione e reclamare la prossima generazione.  E quel potere è Cristo stesso.  Permettigli di piangere con te, camminare con te e insegnarti ad amare.

___________________________

Katie Hartfiel è un’autrice e una relatrice dedicata alla condivisione dell’amore intenso di Dio.  Katie si è laureata all’Università Francescana di Steubenville, dove ha conseguito una laurea in Teologia.  Katie ha servito come ministro della gioventù per sette anni a Houston, dove ora risiede con suo marito, Mark, e due figlie.  Nel 2012, Katie ha pubblicato il suo primo libro, Woman in Love (disponibile suwomaninlove.org).  Questo lavoro istruisce le giovani donne mentre lottano per la purezza pregando e tenendo un diario per il proprio futuro coniuge. Katie è stata benedetta nel vedere i cuori prendere vita con la consapevolezza che il nostro Dio fedele desidera ardentemente superare i nostri desideri più profondi.

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December 16, 2021 By Admin Leave a Comment

Por qué no salgo con hombres que “quieran” reservar el sexo para el matrimonio

“Hay algo que necesito contarte”, le dije a un hombre en su sofá en un departamento de Tampa. Él, en sus casi 30 años e interesado en mí, asintió, y esperó a que hablara. Yo, en mis poco más de 20 años, respiré hondo antes de decir: “Voy a reservar el sexo para el matrimonio”.

Exhalé mientras él procesaba silenciosamente lo que acababa de decirle. Luego me miró y dijo: “Si tú quieres esperar, esperaré”. Pero la espera nunca fue parte de su mundo. Él aceptó abstenerse del sexo conmigo porque él sabía que si no lo hacía, yo no saldría con él. Él aceptó comportarse como si practicase la castidad, pero sólo se vinculaba con la abstinencia no-marital por causa de mi prohibición del sexo no-marital.

Él respetó mis límites, hasta que dejó de hacerlo, hasta que se burló de mi decisión de reservar el sexo y lo llamó “inmadurez” en un esfuerzo por manipularme para cambiar de parecer. Él dijo “ningún varón querrá esperar tanto”, y me pidió que rompiera mi promesa de practicar la castidad. En vez de eso, rompí con él. Aprendí mucho en esa relación, incluyendo lo siguiente:

Nunca saldré con un muchacho que tan sólo “quiera” reservar el sexo. Y aquí está la razón:

Porque no quiero un hombre que actúe castamente; quiero un hombre que sea casto.

Los que practicamos la castidad aprendemos a ser dueños de nosotros mismos. Prometemos gobernar nuestros apetitos en lugar de ser gobernados por ellos. Un hombre que “quiera” reservar el sexo en orden a salir conmigo no es un hombre que gobierne sus apetitos. Es un hombre que hace que sus novias castas hagan ese trabajo por él. De salir con él, he de gobernar apetitos doblemente, lo que me convierte en una facilitadora: él no tiene que practicar el señorío de sí mismo si yo lo señoreo.

Porque un hombre que no practica la castidad no define al sexo de la misma manera que yo.

Los que practicamos la castidad creemos que el sexo es un signo físico sagrado, del compromiso que los cónyuges hacen el uno al otro en el altar donde contrajeron matrimonio, diseñado para unirlos y tener hijos. Un hombre que “quiera” reservar el sexo, pero que tendría sexo no-marital si le diera mi permiso, por defecto no define al sexo del modo en que yo lo defino. ¿Cómo podemos ser unidos por el sexo en el matrimonio si no podemos estar de acuerdo en el propósito del sexo?

Porque un hombre que renunciaría a la virtud (suya o mía) si tan sólo le diera mi permiso, es un hombre cuyos estándares son demasiado bajos.

Un hombre que “quiera” reservar el sexo es un hombre cuya decisión de abstenerse del sexo no-marital probablemente tenga un motivo subyacente, el cual sería la ausencia de mi consentimiento. Él estaría tanto, o más, contento saliendo con una chica que no practicase la castidad. Pero yo no quiero casarme con un hombre que se conforme con una mujer casta. Quiero un hombre que quiera una mujer casta, que tenga estándares altos porque quiere que me convierta en la mujer que Dios quiere que sea.

Porque los hombres son más capaces de lo que el mundo les dice.

“Ningún varón querrá esperar tanto” es una mentira, y los muchachos a quienes se les enseña eso, se convierten en varones que creen eso. Pero yo tengo estándares altos para los hombres porque creo que mis futuros hijos merecen un padre que pueda alcanzar ese estándar alto, porque creo que los hombres pueden alcanzar estándares altos, porque creo que Dios los creó para que sean capaces de eso.

________________________________

arleen fall 2013Arleen Spenceley is author of forthcoming book Chastity is For Lovers: Single, Happy, and (Still) a Virgin, to be released by Ave Maria Press in Fall 2014. She works as a staff writer for the Tampa Bay Times. She has a bachelor’s degree in journalism and a master’s degree in counseling, both from the University of South Florida. She blogs at arleenspenceley.com and tweets @ArleenSpenceley. Click here to like her on Facebook.

 

Filed Under: Español

December 16, 2021 By Admin Leave a Comment

La pornografía y la epidemia de la soledad

Muchos hombres subestiman el impacto de su adicción a la pornografía. No estoy tratando de hacer de alguien el malo de la película, puesto que yo sé, de primera mano, el poder que la pornografía puede tener en la vida de uno. De hecho, la mayoría de los hombres que conozco sienten repulsión hacia la pornografía y están disgustados con ellos mismos por haber caído en ella.

Pero eso ha contribuido a otro problema.

El uso de la pornografía como un síntoma

Generalmente, los hombres han sido expuestos a la pornografía desde una edad muy temprana. Su uso antecede la relación con su novia/esposa, y es por eso que  no es debido a su novia/esposa. La vergüenza y la culpa que le siguen no ayuda a los hombres a volverse sanos, fuertes, y virtuosos. En vez de eso, dirigen al hombre a un continuo escapismo. Después de todo, ¿quién quiere mirarse en el espejo y detestar lo que ven? ¿O ver que son un fracaso? Como respuesta, la pornografía puede ser vista como una forma de automedicación. Resulta que es una medicación que mata el alma y las relaciones.

Entender la raíz del deseo de algunas personas de escapar hacia la pornografía no excusa a nadie de las decisiones de automedicarse de esa manera. Asimismo, no es para desestimar los sentimientos de infidelidad experimentados por las mujeres cuando su novio/esposo cae en esa tentación. Esos sentimientos necesitan ser reconocidos. Sin embargo, un entendimiento profundo de las raíces pueden ayudar a las mujeres a ser menos propensas a creer la mentira de que es debido a que no son suficiente, o que son indeseables, aún si un hombre fuera a decir algo semejante.  Para las mujeres que luchan con esos sentimientos de infidelidad por el uso de pornografía de parte de sus novios/esposos, por favor, vean https://www.bloomforcatholicwomen.com/

Una escasez en la sociedad

Mientras tanto, la epidemia de la pornografía ha creado una escasez de buenos, santos hombres, quienes serían aptos para un matrimonio santo. Esto significa que habrá una mayor cantidad de mujeres virtuosas quienes, al establecer un estándar alto de santidad (pero sabiendo que nadie es perfecto), no podrán encontrar un hombre digno de matrimonio.

Elegir permanecer en un estado de soltería, “a la espera” de un futuro matrimonio santo (no estoy implicando la “vocación a la soltería”) puede ser el mejor camino hacia un gran gozo. La alternativa sería sucumbir a los deseos de la carne (y/o a los tiempos de la vida) y comprometerse con un hombre que busque las pasiones de la carne por sobre la santidad. Entrar en una relación así, permitiría a la pareja siempre ser capaces de entrar primera y primordialmente a las pasiones del espíritu, ancladas en Dios, mientras modelan el amor conyugal Trinitario al donarse mutuamente completa y alegremente, según la autoridad de Dios, sin que alguno se sienta usado o convertido en un objeto, sin ansiedades sobre lo inadecuado, y sin temor a ser rechazados.

¿Por qué alguien se conformaría con un amor más chico?

El gran deseo

Tanto cuanto el matrimonio sea idolatrado, tanto más grande será la desesperación entre aquellos que desean el matrimonio pero no logran alcanzarlo. Tanto cuanto la santidad sea elevada al punto de ser el objetivo primario de uno mismo, tanto menor será tristeza por un matrimonio que aún no ha llegado, puesto que la ausencia de un matrimonio no será visto como una restricción para cumplir con el propósito de la propia vida. Esto es, aquellos que persigan la santidad por sobre el matrimonio están en una mejor posición para hacerle frente a la verdadera y justificada tormenta de emociones que puedan surgir debido al incumplimiento de ese deseo de contraer matrimonio.

Esto no quiere decir que el matrimonio que ha de llegar no debe ser anhelado, sino que simplemente, un matrimonio santo debe ser consecuencia de buscar primero a Dios y a las relaciones santas.

En conclusión

Dado que hay menos hombres aptos para un matrimonio santo que antes, nos es conveniente más que nunca dirigir a hombres y mujeres hacia el objetivo primario de la santidad por sobre el matrimonio, para que así, cuando las esperanzas y sueños de contraer matrimonio permanezcan incumplidos, sean menos personas quienes desciendan hacia la oscuridad y la desesperación.

Si cambiásemos nuestro enfoque de esta manera, podríamos en cambio, usar nuestras vidas para proclamar continuamente la bondad del Señor, a la vez que se evangeliza al mundo de un modo profundísimo, el cual incluye la resistencia paciente de los sufrimientos reales, pero con paz y gozo en nuestros corazones.

___________________________


Hudson Byblow is a Catholic speaker, author, and consultant who lives in the Midwest where he has a career in education. He has presented at National and International conferences in the United States and Canada and also presents to clergy, schools, and parishes. Additionally, Hudson serves as a consultant to various Catholic agencies, speakers, and educators. His website is www.hudsonbyblow.com and he can be booked by emailing info@hudsonbyblow.com.

 

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December 16, 2021 By Admin Leave a Comment

El amor no es odio

Unos meses atrás, entré a una tiende de marcos con una gran imagen de San Juan Pablo II, y la coloqué en el mostrador. El vendedor, un caballero gentil en sus cuarenta años, observó cariñosamente a la imagen durante un momento, y remarcó: “Soy un chico católico. Qué lástima que la Iglesia no me quiera”. Aunque no hacía falta decirlo, era obvio que se refería a su homosexualidad. Le pregunté: “¿Qué quieres decir con que la Iglesia no te quiere? Por supuesto que la Iglesia te quiere. Dios te ama. La Iglesia te ama. Este es tu hogar”. Él se veía felizmente impresionado  y preguntó: “¿A qué parroquia vas tú?”

Tuvimos una agradable conversación, y cuando volví al local unas semanas después, lo saludé y exclamó: “¡Recuerdas mi nombre!”. Nuevamente tuvimos un cálido diálogo y noté que sus ojos comenzaban a lagrimear. Él me preguntó: “¿Puedo abrazarte?”. “¡Por supuesto!”, le respondí, caminó hacia el otro lado del mostrador y nos abrazamos como hermanos. Llamé a mi hijo, quien me acompañaba, y le dije “Tú también dale un abrazo, compañero”. Mi hijo vino y nos abrazó a los dos. De camino a casa, le agradecí a Dios por el encuentro, porque sabía que me había encontrado con Dios en este hombre. Esos breves momentos con él fueron los acontecimientos que me iluminaron el día. Él incluso me envió un mensaje por internet mostrándome cómo él había enmarcado la misma imagen de San Juan Pablo II para su casa.

La razón por la que comparto esto es porque no creo ser el único que está harto de los medios de comunicación que dicen que si creo en el matrimonio tradicional, “odio” a las personas que experimentan atracción al mismo sexo. Odiar es una palabra fuerte, y no debería ser usada con el propósito de obtener puntos polémicos al agitar los sentimientos de las personas.

Muchas personas que experimentas atracciones homosexuales han sufrido debido al fanatismo, al acoso cruel, y al huir de la homofobia. Algunos han cometido suicidio por causa de su rechazo y bullying que han experimentado, aún dentro de la misma familia. Necesitamos ser profundamente sensibles a estas realidades, reconociendo que tan odiosos prejuicios deberían ser condenados.

¿Eres un hater?

He aquí la cuestión: ¿La profesión de fe de uno sobre el matrimonio tradicional constituye un discurso de odio? De ser así, aquellos a favor del matrimonio homosexual deberían ser cuestionados:

¿Ustedes odian a las personas que quieren entrar en un matrimonio polígamo?

¿Ustedes odian a las personas que quieren un matrimonio “abierto” o “monagamish”, donde la fidelidad no es un requerimiento?

¿Ustedes odian a la mujer que contrajo matrimonio consigo misma?

La mayoría de las personas que conozco y que experimentan atracciones homosexuales, son seres humanos de por más agradables. No logro entender que ellos odiarían a alguna de las personas mencionadas anteriormente, a pesar de que puedan estar en desacuerdo con su definición de matrimonio.

Entonces, seamos justos: Si estás en desacuerdo con alguien en la definición de matrimonio, eso no te convierte en un hater. Puedes estar en desacuerdo vehementemente con alguien, y aun así amarlo profundamente.

Algunos dirán: “Pareciera que la Iglesia ataca a las personas homosexuales al prohibirles el matrimonio”. Quienes hacen esta objeción entendible suelen desconocer que la Iglesia no intenta dejar a nadie soltero. La Iglesia simplemente cree que la unión sexual de hombre y mujer es una de las partes más esenciales del matrimonio, y por lo tanto, quienes sean incapaces de ello son incapaces del matrimonio. Por ejemplo, la Iglesia no cree que las parejas impotentes sean capaces del matrimonio (No debe confundirse con la infertilidad, la impotencia es cuando una persona es incapaz de la relación sexual). Es importante entender que cuando la iglesia habla sobre el matrimonio, no está hablando primariamente sobre lo que las personas hacen (intercambiar votos), sino más bien en lo que las personas se convierten (un ícono del amor de Cristo por su esposa, la Iglesia).

No es de sorprender que, muchas personas incluso objetarán a esto, asumiendo que la Iglesia no tiene derecho a tratar semejantes cuestiones. Lo que resulta irónico es que la cultura que primero demandó las relaciones sexuales sin matrimonio, ahora demanda el matrimonio sin relaciones sexuales.

Llamados para amar

Al afirmar que la unión en una sola carne es esencial al matrimonio, la Iglesia no le está limitando a nadie la capacidad de amar. De hecho, aquellos cuya vocación no es la matrimonial siguen estando invitados a expresar el amor de Dios de un modo poderoso. Muchos de los que experimentan atracciones homosexuales han abrazado gozosamente este llamado, pero sus voces (y grandiosos sitios web) suelen ser aplacadas por aquellos que asumen que la castidad es una opción utópica. Sus vidas son evidencia que a pesar de que muchos han rechazado a la Iglesia Católica, la Iglesia no rechaza a nadie.

Al final, no es una expresión de odio invitar a las personas  a practicar la castidad. Es más, sería una falsa forma de compasión guiar a alguien a la creencia de que pueden encontrar la verdadera felicidad por fuera de la voluntad de Dios.

La cuestión del matrimonio igualitario tiende a exacerbar las respuestas emocionales, y eso está bien. Es saludable tener debates apasionados y enérgicos sobre temas de gran importancia, tales como la definición del matrimonio. Pero en el calor del debate, no hemos de perder de vista el hecho de que cada persona merece ser tratada con respeto. Si empezamos a burlarnos unos a otros, entonces habremos perdido nuestra templanza o nos hemos quedado sin argumentos válidos, o ambas.

____________________________

j-evertJason Evert founded chastity.com has spoken on six continents to more than one million people about the virtue of chastity. He is the author of more than ten books, including How to Find Your Soulmate without Losing Your Soul and Theology of the Body for Teens.

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