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El problema de la afectividad prematura

“¡Todo lo que él quiere es sentarse en el sofá y ponerse cariñoso!”

“¡Si dejo que un varón me abrace ya no quiere hacer otra cosa!”

“Él está mucho más enamorado de mi cuerpo que de mí”

Escucho esto repetidas veces de parte de varias mujeres. Usualmente, yo las digo.

Creo que ofendí a un novio años atrás. Él quería poner sus brazos alrededor de mí y le dije que quería arrancar cizañas en su jardín. (¡Lo sé! Mal momento). No estábamos haciendo nada “malo”, pero había muchas cosas buenas que no estábamos haciendo tampoco. Se comportaba respetuosamente, pero se centraba más en mi cuerpo. Sólo llevábamos saliendo unos tres meses y ya sentía que nuestra amistad había desaparecido. Yo quería que arrancáramos cizaña juntos. Quería que pudiéramos trabajar juntos, codo a codo. Quería que hiciéramos las bromas que solíamos hacer, incluso quizás tirarnos algo de césped, ser amigos.

Es fácil para los católicos pensar “no estamos cometiendo ningún pecado, ¿entonces cuál es el problema?”. Si no estás pecando, ¡genial! Pero la idea de tener citas no es simplemente evitar pecar. El objetivo es encontrar y acrecentar el amor genuino.

La apreciación del cuerpo no es mala. El cuerpo es bueno, y Dios mismo hizo que la atracción sexual sea así de poderosa. Es sólo que en los primeros días de construcción de una relación, no es momento de incitar la obsesión. Hay muchas otras cosas que una relación saludable debe asentar primero. Una vez que comienza la fascinante diversión de los afectos, tanto la comunicación como la resolución de problemas, así como el compartir los objetivos en la vida son puestos a un lado, a veces para siempre.

San Juan Pablo II se refirió a esto en Amor y Responsabilidad (206): “Semejante ternura prematura en las relaciones entre el hombre y la mujer destruye muchas veces el amor, o por lo menos impide que se constituya en amor verdadero y objetivo.”

La afectividad prematura, aún cuando es inocente, sólo dificultará la relación, no la ayudará. Apresura el romance mientras que la amistad es dejada en el camino. Crea una ilusión sobre tu relación y las personas salen lastimadas. La impureza no es más que mentir con tu cuerpo. La pureza dice la verdad con tu  cuerpo sobre la relación que tienes.

Ambos, varón y mujer, pueden ser heridos de este modo, pero las mujeres son especialmente vulnerables. A no ser que ella haya sido esterilizada de todo afecto debido al pecado durante mucho tiempo o al abuso (lo que es trágico y no es como ella fue creada), una mujer no es capaz de separar su corazón de su cuerpo. Cuando un varón toca el cuerpo de ella, por más que sea apropiadamente, él está tocando su corazón. Si ella es el centro del mundo de él, su máxima prioridad, y es su íntima y profunda amiga cuando ella está en sus brazos, el corazón de ella esperará el mismo tratamiento cuando ella no esté en los brazos de él, y ella lo sabe. Pero esto no es así. Su relación es demasiado joven como para que ella sea su máxima prioridad y su más profunda e íntima amiga.

Tanta afectividad le miente a su corazón. Pronto, ella se sentirá traicionada. Ella quedará herida, estará enojada, le demandará a él su tiempo y atención, y hasta tendrá resentimientos con sus propuestas románticas. Pero la mayoría de las jóvenes no tienen suficiente experiencia de autoconocimiento como para distinguir de dónde viene su enojo. Si ella no lo sabe, mucho menos él lo sabrá. Él sólo verá sus reacciones exageradas y se irá. Esto la hará enojar. Es un ciclo destructivo.

Varones, por favor, recuerden que ustedes guardan nuestros corazones protegiendo nuestros cuerpos de la afectividad prematura. Mujeres, recuerden que los varones son visuales y se estimulan fácilmente. No los inciten ni animen con lo que no pueden tocar hasta el matrimonio. Ayúdense mutuamente a construir su amistad primero. Ayúdense mutuamente a “evitar las ocasiones próximas de prematuridad”. No se queden hasta tarde en las noches sólo ustedes dos. No pasen horas sentados sólo ustedes dos. Mantengan las citas en público, o con grupos de amigos. Pasen su tiempo hablando de sus intereses en común y compartiendo aquellos intereses que son personales. Es así como la amistad crece y se fortalece.

¡Sí! Es la palabra favorita de todos: esperen. Pero una vez que entiendan qué es lo que hará que realmente crezca su amor, estarán dispuestos a esperar. Si sólo han estado saliendo por algunos meses, todavía están en el proceso de ser amigos. ¿Entonces por qué ser tan cariñosos? Algo de afecto es bueno, pero no cuando le echa su sombra a todo lo demás. Mantengan a la afectividad cerca, dulce y simple. Concéntrense en construir una amistad profunda y duradera en primer lugar, y su amor será increíble.

 

Caballeros: “La sabiduría de un hombre aplaca su ira” Proverbios 19, 11

Damas: ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera!” Cantar de los Cantares 2, 7

Si hacen esto, su relación no sólo será buena, será la mejor.

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