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Te amo – PERO NO ME TOQUES

¿Esto les resulta familiar?:

“El sexo es malo y sucio y enfada a Dios si lo tienes antes de casarte. Debes practicar el autodominio al evitar pensar en sexo, para no enojar a Dios y romper sus mandamientos en la Biblia. El sexo sólo debería ser experimentado durante el matrimonio, en cuyo caso, la pareja de cónyuges podrán tenerlo tantas veces como prefieran.”

Esto, por supuesto, NO ES la enseñanza católica, sin embargo, ésa puede ser la perspectiva desde afuera de cómo un cristiano entiende al sexo. Lo que me perturba, es cuando veo a buenos cristianos llevar este entendimiento hacia su sexualidad. Lo veo, cuando ocasionalmente, las parejas practican la abstinencia en su relación dejando de lado a la castidad.

La castidad es la virtud que te permite expresar tu sexualidad acorde a los designios de Dios. Es lo que permite que la persona humana exprese su sexualidad como un acto de amor en lugar de usar a la persona como un medio para alcanzar un fin. La abstinencia es simplemente decir no, o abstenerse, del sexo. La abstinencia es una parte necesaria de la castidad, pero no debería ser practicada aparte de la castidad.

Pueden surgir problemas dentro de una relación o de una persona, cuando el apetito sexual es tratado como algo inherentemente malo y terrible, en lugar de algo que debe ser templado por el bien del amor. Te daré algunos ejemplos de personas que pienso llevan la abstinencia demasiado lejos:

  • Recientemente escuché la historia de un chico y una chica de 17 años que estaban saliendo. Se metieron en problemas porque habían cruzado “la segunda base”. ¿Qué habían hecho? El chico había pasado su brazo por sobre el hombro de la chica.
  • Tengo una amiga quien recientemente habló en una conferencia donde alguien se le había acercado y le había preguntado porqué hablaría de castidad mientras también lideraba hombres hacia el pecado debido a la forma en que estaba vestida. ¿Qué partes del cuerpo estaban expuestos? Los codos.
  • Recientemente vi un video donde una pareja comprometida afirmaba que no habían expresado ninguna intimidad física más que algún abrazo.
  • Recientemente escuché a una joven mujer contándome cómo estaba luchando con la castidad y que ella no podía controlar sus pensamientos. Ella dijo “sólo necesito llegar al punto donde nunca piense en sexo”.

Me es imposible juzgar los corazones e intenciones de estas personas y sus relaciones. Pero, cuando oigo historias como estas, mi primer pensamiento es que estas personas no tienen un sano entendimiento del plan de Dios para su sexualidad, y están intentando reprimir sus apetitos sexuales más que vivirlos acorde al plan de Dios.

No me malinterpreten; es recomendable y alentador encontrar parejas e individuos que luchen por la virtud de la castidad. Para la pareja casta, la relación necesita límites y esos límites necesitan ser acordados por ambas partes de la relación. La razón para establecer límites físicos en una relación casta es porque es un acto de amor. La razón para vestir modestamente es para que quien te vea, vea a una persona y no partes de un cuerpo. También es cierto que al establecer límites o vestir modestamente, es preferible ser demasiado conservador. Pero hay una gran diferencia entre decir “no” al sexo y decir “sí” al amor.

Mientras hacía mis estudios de licenciatura en teología, alguien le preguntó a mi profesor de matrimonio qué opinaba sobre las parejas que reservaban el beso para el matrimonio. Él respondió: “No hay nada malo con reservar el beso hasta el matrimonio si la intención tiene las razones correctas. Pero hay algo muy erróneo con tener una actitud hacia tu pareja de ‘te amo, ¡PERO NO ME TOQUES!’. ” Su punto era muy claro; la castidad debería ser practicada como un acto de amor. Cuando se practica, trae libertad y bendición en la vida de la persona.

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Everett Fritz trabaja en Catholic Youth Ministry y disfruta hablando sobre castidad, apostolado, y evangelización juvenil, es el Content Development Coordinator de YDisciple en el Augustine Institute y tiene una maestría en Teología Pastoral con especialización en Catequesis y Evangelización del Augustine Institute. También posee una licenciatura en Teología de la Franciscan University de Steubenville. Everett reside en Denver con su esposa Katrina y sus tres hijos. Puedes contactarlo al Facebook: https://www.facebook.com/catholiceverettfritz o en Twitter: @Efritzfritz1 y http://everettfritz.com/

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